Adrián Monserrat
02/04/2018 12:51

Aquel que caminó por la avenida Bunge de Pinamar durante este último fin de semana, seguramente presenció los resultados de la celebración de un festival que, pese a ser su primera edición, dejó varias aristas de color. Era llamativo ver la efervesencia del público infanto/juvenil. Sin dudas, los pequeños fueron los que más disfrutaron de que Chucky se les acerque o que un amigo obtenga un escalofriante look de zombie. Una de las grandes particularidades de la estadía en esta ciudad fue, el respeto por el turista y, especialmente, por el peatón. Si tenés que cruzar la calle y no hay semáforo, no debés preocuparte. El conductor del automóvil frena y te deja pasar. El conductor te respeta. Ese es un claro ejemplo de Pinamar y de este Blood Window. El espacio que consiguió es gracias al respeto que el cine fántastico y de terror cosechó y evita que, aquellos otros géneros del cine, lo miren de reojo.

Los olvidados

(2017)

En su jornada final del sábado, el Blood Window Pinamar 2018 proyectó seis largometrajes que, para el deleite del espectador, abundaron de sangre y escenas perturbadoras. La programación arrancó desde temprano con Vuelven (2018), película mexicana de Issa López, continuó con la extrañeza australiana de Hounds of Love (2018) y cerró la tarde con la obra de los hermanos Onetti, Los olvidados (2018). A las 20 hs. se exhibió la española Matar a Dios (2017), que contó con la participación en la sala de su protagonista, la actriz Itzair Castro (Blancanieves). Posteriormente, y con presencia de Guillermo Amoedo, su director, se presentó El habitante (2018), una de las gemas del día. El film mexicano tiene previsto su estreno en dicho país para junio de este año y, tras haberse exhibido inicialmente en el último Sitges, se coloca como uno de los exponentes del cine iberoamericano de género de los próximos meses. La jornada se cerró con Downrange (2018), película estadounidense cuya dirección está a cargo del japones Ryuhei Kitamura. Seis films para todos los gustos. Un repertorio ideal para el fanático del terror ya que le permite descubrir nuevas y escalofriantes películas.

En cuanto a las voces del día, Brian Yuzna brindó una exhibición de lo que es para él el género. Sus fanáticos le dedicaron palabras de afecto, aplausos y pura admiración. Junto al director y productor se encontraba Mike Hostench, vicedirector del Sitges Festival Internacional de cine fantástico de Catalunya, y ambos coincidieron en mostrarse sorprendidos por lo que generó este evento, lo cual confirma el crecimiento del cine de género en tierras latinas. Otras de las voces que se hicieron presentes fueron las de Gabriel Grieco (Naturaleza muerta) y Lautaro Delgado Tymruk. El director se hizo un parate en el rodaje de Respira, su tercer film, el cual estará protagonizado por Delgado. Ambos se mostraron alegres y expectantes con este proyecto, lo cual será “un thriller, con ciertos elementos costumbristas, y con la idea de retomar el terror rural de los años 70”, de acuerdo a las propias palabras del director.

El Blood Window Pinamar 2018 concluyó y dejó al público con ganas de más. Este es un buen indicador. Hubo espectadores que venían palpitando esta fecha desde hace semanas y otros que aparecieron espontáneamente para darse cita en el evento. Esa combinación de público es la que pregonó y coloreó el festival. La organización del mismo se destacó y, sumado a aquellos que se conglomeraron en la plaza para maquillarse como zombies, los resultados indican que este evento es el puntapie inicial de algo que podría crecer y convertirse en el referente del cine de género de latinoamérica. El respeto en el mundo del cine ya lo tiene. Lo mismo que su propio espacio. Ahora, el cine fantástico y de terror, busca expandirse y poder captar a aquellos que todavía no experimentaron de lo que es el susto de raíces latinas.

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