Felipe Vicente
13/02/2018 11:32

Ganadora a mejor película en el festival de Sundance 2017, estreno en Netflix, Ya no me siento a gusto en este mundo (I Don't Feel at Home in This World Anymore, 2017) le suelta la cadena a dos lúmpenes desconocidos que se unen para llevar a cabo la más absurdas de las venganzas.

Ya no me siento a gusto en este mundo

(2017)

Netflix, hace ya tiempo, se ha fijado en el festival de Sundance, creado por Robert Redford. Funciona a su vez como una cantera de talentos. Esta vidriera que exhibe lo último en el cine indie americano, fue transformándose en un espejo del mítico evento hasta ser incluso participe comercial. Por ejemplo, cuando logró colocar a Mudbound: El color de la guerra (nominado a mejor guion adaptado en los Oscars) dentro de la programación oficial.

Ahora llego el turno el turno de Macon Blair y su odisea en Ya no me siento a gusto en este mundo. La historia, en sí, es básica. A una chica (Melanie Lynskey), le roban su laptop y quiere recuperarla. Hasta ahí, todo normal. Pero, como dicen los teóricos guionistas, la cuestión está en el cómo. Cansada, resuelve buscar al ladrón. A partir de este punto de inflexión, la escalada por encontrar al artífice del delito se irá tornando cada vez más espesa.

Su vecino, quien dice saber artes marciales, resulta ser Tony personaje interpretado por un Elijah Wood (Frodo, en El señor de los anillos), lookeado para la ocasión. La conocerá por casualidad, en una escena muy bien lograda, no tanto por técnica, sino por la espontaneidad de la situación. En cuanto se unen estos dos lúmpenes de la vida, toda acción tendrá consecuencias y nada podrá parar a los dos “héroes”. En su afán por querer ajusticiar la situación, terminarán dando con alguien más que un simple hurtador de casas.

Pareciera que estamos frente a escenas cargadas de tensión y dramatismo al dar con esta odisea. Pero no. La torpeza e inocencia de ambos personajes construirán una aventura ilimitada, donde por momentos no sabremos si apiadarnos, o reírnos ante la poca disciplina táctica, sobre todo de Tony. La dupla, resulta una excéntrica mezcla entre Bonnie y Clyde y Tonto y retonto. El tándem masculino- femenino, hace más atractivo el combo de acción más comedia negra. En lo que si no podremos dudar será en la química lograda por el trabajo del director y los actores. Terminaremos enamorados de esta pareja dispareja.

Aplaudido debut cinematográfico para este realizador que con sanas intenciones logra combinar algo del estilo hermanos Coen, un guion sostenido (tarea titánica para un opera primista) que ante nada decaerá, y dos personajes, que más allá de la venganza, lo que anhelan es transformar su monótona y solitaria vida, para aunque sea una vez, los ganadores de su triste historia sean ellos. Las victimas quieren ser victimarios.

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