Felipe Vicente
31/01/2018 23:25

La VOD expande el universo cinéfilo. Bright, su nueva película insignia, convoca desde lo visual, con una oscura y marginal ciudad de Los Ángeles en la que habitan seres míticos. Will Smith es el anzuelo para entrar en esta historia de acción y fantasía.

Bright

(2017)

No desfilarán estrellas ni veremos grandes platós de productoras por las calles de Los Ángeles representadas en Bright. Los espacios en este universo creado por David Ayer, quien ya dirigió Escuadrón Suicida (Suicide squad, 2016), nos invitan a imaginar cómo sería el mundo si en él habitaran legiones de orcos, elfos y otros seres que parecen haber escapado del videojuego Warcraft.

En esta aventura que protagonizan dos policías (el humano encarnado por Will Smith, el orco por Joel Edgerton), motiva perderse por los barrios bajos, los callejones sin salida, y una oscuridad que se traja todo. Incluso la historia. Y es que el guion, por momentos atropellado, no logra desarrollar con holgura a sus personajes. Por ejemplo, a la pareja policía le falta buena química, parece forzada todo el tiempo a cubrir esos espacios vinculares con chistes algo forzados y rústicos. Solo da en el blanco en una escena lograda por el actor de El misterio de la felicidad (The Pursuit of Happyness, 2006).

Por otra parte, el comienzo logra ser atractivo. La realización insinúa ensanchar el campo y contar cómo las criaturas míticas se entrelazarán entre sí en el medio de Los Ángeles, en una carrera para hacerse con la varita mágica y convertirse en el Bright, a quien ésta le cumplirá cualquier deseo. Luego los márgenes se van achicando hasta que nos quedamos con el dúo protagonista y su solitaria cruzada noctámbula.

La realización gana puntos cuando regala unas pequeñas pinceladas de las condiciones sociales humanas. Vale aclarar, los orcos son el grupo que vive en los barrios, a la orilla del delito. Apartados, señalados, desde su aspecto hasta personalidad, tal cual viven las minorías raciales por ejemplo en el Bronx. Al contrario, los elfos personifican y reproducen el estilo de la clase alta, guardianes del orden en una ciudad ilusoria, construida a imagen y semejanza de nuestra realidad.

Bright, estrenada bajo los métodos de la cartelera comercial, logra ser efectiva, porque cautiva al gran público. Y sus especies ficticias, al igual que los habitantes de cualquier metrópoli cosmopolita, co existen en un mismo espacio físico. Como Netflix, una gran urbe donde pueden convivir todo tipo de películas.

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