Rolando Gallego
22/12/2017 17:43

Sigilosamente, y de manera casi tímida, Netflix incorporó hace unos meses una de las series más impactantes de los últimos tiempos: The Sinner, protagonizada por Jessica Biel, Bill Pullman y Eric Todd, entre otros, y que en ocho capítulos devela el misterio detrás de un homicidio a sangre fría cometido por una mujer en medio de una playa plagada de gente.

Cora Tanetti (Biel) es un ama de casa dedicada a su hogar y su marido, cumpliendo rutinas y desviviéndose para que su familia siempre tenga lo mejor de ella. Un día de relax en la playa inesperadamente, mientras pela una pera para su hijo con un cuchillo “seguro”, asesina a sangre fría a un hombre que estaba tomando sol con sus amigos. Así arranca The Sinner, serie que adapta la novela homónima de Petra Hammesfahr, y que la cadena USA Network produjo con Biel, también involucrada en el proceso.

La revolución de la propuesta es su fidelidad al género, siguiendo la línea de las mejores series policiales, y recuperando el espíritu de clásicos como La Vengadora (Return to eden, 1983), con una estructura de puzzle o muñecas rusas, algo que hoy en día no es común y que escapa a aquellos intentos que desean transgredir las leyes de un tipo de serie, el verdadero placer de género se funda en el conocimiento de las estructuras.

Lo interesante de The Sinner es su posibilidad de construir en paralelo, a través de flashbacks, pero no sólo éste como único recurso, varias historias en simultáneo, el pasado de Cora, la previa a conocer a Frankie, su marido, y el presente de James White (Pullman), el investigador que intentará conectar todos los cabos sueltos de la historia mientras trata de reconstruir su propia vida y demostrar la verdadera pulsión de Cora para asesinar al hombre.

La América profunda, misógina, amante de las armas, devota a la religión, que castiga cualquier vestido por encime de las rodillas, se desnuda en The Sinner, creada por Derek Simonds y dirigida por Antonio Campos, Tucker Gates y Brad Anderson, entre otros, escapando a lugares comunes y a una lógica impuesta en series como Mujeres Asesinas, en las que se recreaban reconocidos casos policiales protagonizados por mujeres y se narraban los hechos aislados del contexto de las protagonistas.

La serie se preocupa por construir con precisión y muchos detalles a cada uno de los personajes, antes y ahora, y de cada plano del relato, prefiriendo detenerse en esos momentos a continuar con impactos en cada capítulo, de hecho los cliffhangers casi no importan, la revelación de la verdadera motivación, los intentos de White por salvar su matrimonio, sus intempestivos procedimientos que lindan con lo “fuera de la ley” y la conexión entre éste y Cora, suman en cada episodio.

De hecho la cercanía entre ambos, la ambigua relación que mantienen (como también a de Cora y su hermana en el momento de descubrirse sexualmente), la confusión que se genera en cada episodio, pesa en cada capítulo, al igual que los detalles de la investigación en paralelo que realiza el marido de Cora, impulsiva, imprecisa, sanguínea, y que termina involucrándolo en cuestiones completamente ajenas a su vida y rutinas.

Con una audiencia de 4.7 millones de espectadores sólo en USA, recomendaciones espontáneas y sinceras entre espectadores, nominaciones a los Critic’s Choice Awards, a las que se suman las recientes a los premios Globo de Oro como mejor miniserie y Biel como actriz, The Sinner, sin dudarlo, debe ser ubicada en lo mejor del 2017.

Los ocho episodios de The Sinner pueden verse en Netflix.

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