Juan Pablo Russo
17/12/2017 17:24

Cuatro cortometrajes y un largo homenaje a Humberto Ríos complementan la programación de la sexta Semana del Cine Documental Argentino organizada por ADN, que hasta el próximo viernes se desarrolla en el Espacio INCAA – Cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires. También se proyecta el film Curumim, del cineasta brasileño Marcos Prado, premiado en el 1 FICSUR.

Ríos de la Patria Grande

(2016)

Como una forma de incluir a noveles generaciones de cineastas para acercarse a las nuevas formas y narrativas de aquellos más jóvenes, ADN invitó este año cuatro cortometrajes realizados en el marco de la carrera de Imagen y Sonido de la FADU-UBA y de alumnos de la ENERC.

En esta selección se incluyó a Murciélagos, de Felipe Ramírez Vilches, corto premiado en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata centrado en la Selección Argentina de Fútbol para Ciegos dos veces campeona mundial, entre otros logros. A través de un trabajo perceptivo, que busca un espectador que utilice otros sentidos que no tengan que ver únicamente con lo visual, Ramírez Vílchez logra una película dotada de gran sensibilidad sensorial para que puedan verla incluso aquellos que no puedan ver.

El segundo trabajo de la FADU-UBA seleccionado es Teteras, de Nacho de Paoli y Dora Schoj, una exploración testimonial al mundo de los espacios públicos donde se producen encuentros sexuales entre hombres. Una incursión al submundo gay que tuvo su auge durante la última dictadura -hoy casi obsoleto- y se encuentra en vías de extinción. Trabajo que combina testimonios, con escenas ficcionadas e imágenes de viejas filmaciones.

También conforma la programación Volverse, una realización de Rafael de León Belloc, sobre el derrotero de un joven colombiano en Argentina que mientras trabaja y estudia ve que la meta por la que decidió radicarse provisoriamente en el país está cada vez más lejos, de la misma manera que la posibilidad de regresar a su país por la vía legal. Retrato sobre la vida de un extranjero en Buenos Aires que debe rebuscárselas como pueda para salir airoso de un mundo que no es como lo soñó.

Por último Leonardo Mercado incursiona en el mundo de las gimnastas deportivas en Los años que vivimos, un documental que bucea en una adolescente cuyo sueño es integrar el equipo argentino mientras ve que el paso del tiempo le juega en contra para alcanzar su meta.

Por otra parte, la sexta Semana del Cine Documental Argentino decidió invitar este año dos películas. La primera es la brasileña Curumim, de Marcos Prado, un acercamiento documental a Marco "Curumim" Archer, cuya vida cambia drásticamente cuando la policía del Aeropuerto Internacional de Jakarta, Indonesia, descubre más de 13 kilos de cocaína ocultos en su ala delta. Prado desarrolla un viaje íntimo a través de la vida de un hombre transgresor, carismático e irreverente, que eligió vivir intensamente la ilusión de ser amado por sus amigos y aceptado por la sociedad, y que tenía a las drogas como su principal moneda de cambio.

Mientras que la segunda película invitada es Ríos de la Patria Grande, un documental de Joaquín Polo, que indaga sobre la figura del cineasta Humberto Ríos a través de su propia voz como la de aquellos que formaron parte de su entorno.

Nacido en Bolivia, en la década del 30 parte en tren a Buenos Aires donde visualiza los caminos de la Patria Grande. En los años 50 viajó a estudiar pintura a Francia pero a través de unas fotos descubre que su pasión es el cine. De regreso se instaló definitivamente en Argentina, en donde realizó numerosas producciones. Fue parte de la generación del Nuevo Cine Latinoamericano y de la enorme tradición del cine político y militante de las décadas del ´60 y ´70. También trabajó como docente en muchas instituciones, y entre sus alumnos se encontró Raymundo Gleyzer, con quien realizó México, la revolución congelada. El "hacer cine" se complementó con el "enseñar cine" y así se transformó en el maestro de miles de cineastas de todo el continente. Murió en noviembre de 2014 con lo que parecía ser una Patria Grande consolidada.

A través de diferentes testimonios, que incluyen, entre otros, a Jorge Denti, Liliana Mazure o Juana Sapire, Polo construye un film biográfico sobre Humberto Ríos recorriendo desde los inicios hasta sus últimos días. Un viaje que comienza en Bolivia y termina en el mismo país que lo vio nacer mientras, como si tratara de una road movie, transita por los diferentes pueblos del continente. No lo hace de manera literal, sino a través de su voz y de aquellos quienes fueron parte de un círculo de realizadores, familiares, amigos y alumnos de diferentes puntos de Latinoamérica.

Polo, no solo logra construir un retrato del cineasta y docente, sus luchas y convicciones, sino también un mapa sociopolítico de los últimos tres cuartos de siglo de la región contextualizando cada uno de esos periodos en la vida de Humberto Ríos. Para llegar a un final como el que había soñado, aunque hoy, y cuando solo pasaron tres años, parezca tan lejano.

Sin pretensiones estilísticas ni narrativas Ríos de la Patria Grande es un documental de los llamados "de homenaje" que adquiere valores extras por la forma que tiene de encarar la figura del protagonista y encausarla en cada época.

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