Alejandro Turdó
06/12/2017 17:03

El Festival Buenos Aires Rojo Sangre continúa con la dupla de interesante prontuario Ezequiel Endelman/Leandro Montejano. Estos realizadores en 2011 dirigieron Un Viernes Negro Parte 2 – La Maldición del Gato y luego invirtieron su creatividad en cortos virales de la mano de Toyboys, inc. Movies. Lo que nació inicialmente como un corto, derivó en su más reciente largometraje titulado Mirada de Cristal (2017), un hermoso homenaje glam al giallo, con tintes slasher que rebozan de espíritu ochentero.

Mirada de Cristal

(2017)
7.0

La cuestión gira en torno del primer aniversario de la muerte de Alexis Carpener, la it girl que fuera tapa de todas las revistas y figura principal de cada desfile de alta costura hasta que perdió la vida en un trágico incendio, en lo que fue su última vez en la pasarela. Eva e Irene son las candidatas para homenajearla en la próxima tapa de la revista de moda más importante del país. En medio de los preparativos, los integrantes de la revista comienzan a sucumbir a manos de una misteriosa figura con una aparente sed de sangre… y venganza por supuesto. ¿Quién se esconde detrás de la figura?¿A qué se debe este plan macabro?

Silvia Montanari, Claudia Lapacó, Adriana Salgueiro, Silvia Fernández Barrio, Fanny Mandelbaum y Diana Maria acompañan a un grupo de jóvenes actrices que dan forma al elenco principal de esta historia cuya inspiración principal es el giallo de la década del ‘70, pero se permite jugar con elementos del género Slasher y es reminiscente de obras de culto como Maniac (1980) de William Lustig.

Un cuidadísimo diseño de arte -que se percibe hecho con poco presupuesto pero mucho corazón- nos mete de lleno en este submundo turbio donde la alta costura se mezcla con la traición y el precio de la fama es altísimo, todo acompañado por una banda sonora con el sintetizador como estandarte, rememorando las notas del mejor John Carpenter. La calidad dispareja de la mezcla de sonido durante los diálogos atenta por momentos contra todo lo previamente mencionado.

A pesar de un segundo acto donde la tensión se desinfla y las secuencias se estiran más de lo deseado, Endelman y Montejano dan forma a un relato que se adueña de los tropos tantas veces visitados para engendrar una historia original que paga sus debidos respetos al genero, en un universo de máquinas de humo y luces de neón, con una Silvia Montanari que da cátedra cada vez que aparece en pantalla.

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