Martin Ariel Masri
12/11/2017 12:02

La nueva producción original de Netflix formó parte de la selección oficial del 70 Festival de Cannes y es dirigida por Noah Baumbach. En esta ocasión el director nos presenta los vaivenes de una familia que tiene al arte como religión, los Meyerowitz. La película, como sus personajes, no entiende el éxito, no intenta explicarlo tampoco, pero lo determina como un concepto relativo y subjetivo.

Los Meyerowitz: La familia no se elige

(2017)

Los Meyerowitz: La familia no se elige (The Meyerowitz Stories (New And Selected), 2017) cuenta la inevitable reunión de la familia disfuncional que dispone el título del film, reunión familiar que deja florear los más antiguos reproches hacia su toxico y narcisista padre. Cada personaje vive de una u otra manera en la vergüenza. Tener dinero es tan vergonzoso y reprochable como no ser artista, no hay un punto posible para el supuesto éxito absoluto.

Es atinado destacar la tarea actoral de Ben Stiller, en el papel de empresario reprimido, Dustin Hoffman como el padre y el centro de la familia y Emma Thompson, que está casi irreconocible. Es obligatorio mencionar la gran actuación de Adam Sandler, presenta un rol dramático con tanto nivel como cuando lo hizo para Paul Thomas Anderson en Embriagado de amor (Punch Drunk-Love, 2002)

Sin ser la más ingeniosa ni la más original, la película forma parte del grupo más destacable de la filmografía de Baumbach. Cada vez más cerca de Woody Allen, pero sin dejar su esencia la nueva entrega del director es en su portada, superficial, pero por dentro una examinación eficaz y necesaria sobre los intelectuales y sus problemas reales detrás de todo esnobismo. Sus películas, como la de los grandes directores, empiezan a ser un género en sí mismo. Entre Los excéntricos Tenenbaum (The Royal Tenenbaums, 2001), Historias de familia (The Squid And The Whale, 2005), la saga de la familia Glass de J.D. Salinger y la influencia artística de Greta Gerwig (actual esposa de Noah Baumbach, que tiene este año su debut como directora con Lady Bird, 2017) se sitúa esta película, grande en influencias, pero con un estilo propio del director bien marcado.

Estilo autoral que sigue intacto. Volvemos a ver sus paneos horizontales por las calles de Manhattan que parecen salir de un dibujito animado. La cámara se mueve de manera inocente, llega tarde o tempano, se acerca o se aleja demasiado. Los cortes de montaje son específicos de la obra. Las escenas finalizan de forma abrupta cuando la información necesaria fue transmitida. El corte es notorio pero placentero, como en las grandes películas de David Lean, los cortes son visuales, pero los determina el sonido.

Noah Baumbach hace que Los Meyerowitz: La familia no se elige (película producida de manera independiente y comprada en etapa de post-producción por Netflix) sea más que una simple comedia o drama familiar. La película se desenvuelve con una minuciosa atención a los detalles y un humor tan inteligente que por momentos pasa desapercibido.

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