Ezequiel Obregón
14/08/2017 14:05

Del 5 al 12 de agosto se desarrolló en Mar del Plata el XIII MARFICI, un festival que se redefinió para encontrar su propia identidad. Casi 140 películas conformaron una grilla ecléctica. Los organizadores hicieron hincapié en la difusión, con buenos resultados.

Corralón

(2017)

Ocho días trazaron el recorrido de este Festival consagrado al cine independiente. Por la ciudad en donde tiene su desarrollo, se lo comparará inevitablemente con el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Y por su temática, con el BAFICI. No obstante, el evento se ha ido redefiniendo para encontrar su propio público. “Le tuvimos que encontrar la vuelta. Hubo momentos en los que nos mirábamos entre nosotros y decíamos ‘bueno, ¿qué hacemos, seguimos, no seguimos?’ Lo que le pasó al MARFICI fue que empezó tratando de imitar estructuras o formas de trabajar de otros festivales. Y la verdad es que los otros festivales que podamos llegar a tener como referencias, como el BAFICI o el Festival de clase A de Mar del Plata, están organizados por el Estado con un presupuesto que no se acerca ni por asomo al tipo de presupuesto que podemos manejar nosotros”, sostiene Pablo Jacobo, productor del Festival. Las claves para encontrar una continuidad fueron el empleo de una plataforma de carga de material en línea (útil para eliminar costos de traslado de películas), el trabajo con un equipo de subtitulado a cargo de marplatenses, y una menor cantidad de salas con mejores horarios.

El sábado se entregaron los premios, con presencia de autoridades e invitados, entre los que se encontraba el intendente de General Pueyrredón, Dr. Carlos Fernando Arroyo. En la primera categoría Videoclip el ganador fue Vas conmigo, de Ave Pez. El corto ganador fue Corp de Pablo Polledri, mientras que el primer premio al Mejor documental fue otorgado a Mixed feelings, de Guy Davidi.

Con un equipo de programadores liderados por Verónica Paz, la pregunta por la independencia es lógicamente fundamental. Jacobo valora la impronta que le han dado a la selección de films. “He charlado mucho con ellos sobre cuál es el criterio. Ellos dicen que la independencia se da desde muchos puntos de vista; uno es la independencia económica, lo primero que uno piensa. Pero también existe una independencia en cuanto a la narrativa y también una independencia en cuanto a separarse de las fórmulas. Nosotros pasamos cine que no surge de la necesidad de hacer un negocio, sino de la necesidad de contar o expresar algo. También es importante traer a Mar del Plata películas que no podrían verse de otra manera”. Finalmente, el productor valoró que la mayor inversión en difusión generó más público, la programación de una actividad con colegios secundarios y haber contado con interesantes visitas, como el caso de la realizadora paraguaya Paz Encina.

En la última jornada se proyectó Corralón, film presentado por su director, Eduardo Pinto, y dos de sus protagonistas, Luciano Cáceres y Pablo Pinto. La función fue una de las más vistas de la jornada, junto con la Competencia de Videoclips marplatenses.

El resto del palmarés del XIII MARFICI quedó definido de la siguiente manera:

La Competencia de Documentales obtuvo tres menciones. La primera mención fue otorgada a Grab and Run, de Roser Corella. La segunda mención fue recibida por Alberto Romero, por su largometraje Carne propia La tercera mención la recibió Atentamente, de Camila Rodríguez Triana.

Por su parte, la sección de cortometrajes también se llevó tres menciones. La primera mención fue para Don Díaz: 94 Años de Lucha, de Ana Daneri, la segunda la obtuvo el corto Puertas Adentro, de Eugenio Caroche. Finalmente, la tercera mención fue para Mañana Los Restos, de Juan Hendel.

Por último, la sección de videoclips también tuvo sus destacados. La primera mención fue para Seguir Adelante de la Agrupación Nano, realizado por Germán Carpincho López. La segunda mención fue para Placebo, de la banda Nessia, realizado por Astor Chiantarelli. La tercera recayó sobre Yo a la suerte del grupo Séquito Arrogante, filmado por Juan Carlos Quattordio.

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