EscribiendoCine
13/08/2017 19:38

Galardonada en el Festival de Locarno con el Premio Especial del Jurado, As Boas Maneiras de Juliana Rojas y Marco Dutra , cuenta la historia de Clara, una misteriosa enfermera que vive en las afueras de São Paulo y que es contratada por la rica y fascinante Ana. Clara debe cuidar de Ana y su bebé durante y después del embarazo.

As Boas Maneiras

(2017)
9.0

Pero ¿quién es la enigmática Ana, mitad mujer fatal y mitad adolescente rebelde? ¿Qué está pasando en esta inmensa casa, en la que parece que Ana está prisionera? Una relación cada vez más intensa se desarrolla entre ambas mujeres, con misteriosos episodios de sonambulismo en los que Ana camina por las calles de São Paulo en busca de una presa que sacrificar en nombre de un dios sediento de sangre. Una noche fatídica transformará en tragedia el incipiente amor entre las dos mujeres, con consecuencias inesperadas y aterradoras. Así se resume la historia que nuestros jóvenes y audaces directores relatan mientras que nos agarramos a nuestros asientos, retorciendo la cara en muecas de horror.

As Boas Maneiras es el tipo de film que nunca deja de evolucionar, desde el cine de terror (la historia principal) hasta el melodrama (vivido por Clara y Ana) y el musical (la cinta se nutre de momentos musicales llenos de ritmo y muy logrados), con referencias repartidas aquí y allá (La semilla del diablo y King Kong, por nombrar unas pocas); hacia el final, la película se transforma en una especie de carnaval de los sentidos.

Tras la presentación de ambas protagonistas (interpretadas por la carismática Marjorie Estiano e Isabél Zuaa), As Boas Maneiras se centra en la dualidad, que va apoderándose lentamente de toda la obra. Una mujer es misteriosa, introvertida y minimalista, la otra, exuberante, excesiva e instintiva: Clara y Ana (arquetipos en cierto modo lyncheanos) encarnan los conflictos que habitan en cada uno de nosotros, entre la humanidad y el instinto animal, entre el bien y el mal. Más allá del cine de género (que podemos disfrutar a voluntad), es precisamente en esa dualidad donde podemos encontrar la clave interpretativa de una película que es mucho más crítica de lo que parece. Los buenos modales, la domesticación de nuestros instintos naturales, el deseo de reprimir nuestras idiosincrasias (cultura, carácter, etc.) por miedo de que invadan el cauce tranquilo de nuestras vidas..

En el film, los personajes van contra la misma sociedad que les hizo quienes son, un poco como un perro (o lobo, en este caso) que de repente mordiera a su amo. Desde la primera luna llena hasta el clímax final, el "otro" nunca deja de luchar por coexistir en una sociedad que es incapaz de aceptarlo. ¿Pero qué significa ser finalmente aceptado? ¿Y si el precio a pagar por la "integración" es demasiado alto? ¿Y si los roles finalmente subvierten los decentes y anticuados "buenos modales"? Una cinta poderosa e intrigante que se asemeja a una pesadilla viviente.

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