Bénédicte Prot
23/05/2017 10:37

Alive in France es la su última aventura cinematográfica de Abel Ferrara (presentada en la Quincena de los Realizadores del 70 Festival de Cannes), y musical, ya que dirige su cámara en la gira que organizó en octubre de 2016, entre París y Toulouse, reuniéndose, para la ocasión, con sus viejos amigos, Joe Delia y Paul Hipp, autores de las bandas sonoras de sus películas. Así, nos permite recuperar, compartir, perpetuar, bajo una luz roja escarlata, las atmósferas cautivadoras de The funeral o Welcome to New York.

Alive in France

(2017)
6.0

El cineasta no desaparece jamás de la imagen, es consciente de la cámara como si fuera un tercer ojo en su frente, siempre transportado por las grandes canciones que él vuelve a visitar con su micrófono, con su guitarra, con su harmónica… Sin embargo, lo que descubrimos rápidamente, con entusiasmo, en esta película que es tanto una creación como un documental, es un personaje menos familiar: un poeta en prosa, que desgrana una voz vagamente dylaniana con frases mordaces, nocturnas, descuidadas, que crean una especie de slam rock urbano penetrante que hace moverse sensualmente a la magnífica esposa (Christina Chiriac) que, según el propio Abel, esperaba desde hace más de sesenta años.

Compartimos, al fin, los momentos simples y felices de un hombre nuevo, lleno de energía y de proyectos, un sonriente y alocado euro-neoyorquino que disfruta de las cosas, que ama los encuentros, un joven padre sereno que parece que solo ha mantenido de sus amargas obsesiones de color sangre y tinta los versos y la música que escuchamos aquí.

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