Emiliano Basile
22/05/2017 16:59

Entre los lanzamientos de este mes se destacan la edición de colección de La La Land: Una historia de amor que cuenta con un fastuoso material extra, Fragmentado, el regreso de M. Night Shyamalan al buen cine de suspenso, y la argentina Amateur, estrenada en noviembre pasado. También se editan Resident Evil: Capítulo final, lo nuevo de Ben Affleck director llamado Vivir de noche, la nominada al Oscar Talentos ocultos y Pasajeros.

Amateur

(2016)

La La Land: Una historia de amor cuenta con un material exclusivo para los coleccionistas amantes del film: Carta de amor a Los Ángeles - El aspecto del amor, diseñando La la land - El debut actoral de John Legend - Epílogo, el romance del sueño - La gran fiesta de La la land - Ryan Gosling, estudiante de piano - Videoclip City of Stars - Videoclip A lovely night - Ryan y Emma juntos otra vez. Talentos ocultos: Sin límites - La vida de Katherine Johnson // Moviendo el decimal - Haciéndole honor a Katherine Johnson // Talentos Ocultos - Filmando en Georgia // Comentario de Ted Melfi y Taraji P. Henson // Galería. Fragmentado; Final alternativo // Escenas eliminadas // Making of // Las muchas caras de James McAvoy.

Con esta película M. Night Shyamalan regresa sobre algunas ideas de El protegido (Unbreakable, 2000), su film con Bruce Willis y Samuel L. Jackson. En Fragmentado se concibe la personalidad de manera evolutiva, con la posibilidad de adquirir características sobrenaturales del tipo mitológicas, que tienen su origen en la gesta de los superhéroes, pero no pensemos en seres de cómic con fines justicieros, sino mejor en personas destinadas a cumplir misiones por fuera de su propia voluntad. Hay una esencia existencialista trágica en todo el proceso que envuelve a la película. Y no es caprichosa tal interpretación, el cameo final lo confirma.

La historia con varios tintes de suspenso y del terror de serial killers nos trae a un paciente que tiene múltiples identidades (interpretado por un multifacético James McAvoy), quién secuestra a tres chicas adolescentes y las encierra en un kafkiano establecimiento sin saber muy bien para qué. La mujer que oficia de psiquiatra (Betty Buckley), la única que lleva un registro de las nefastas consecuencias del surgimiento de sus personalidades más oscuras, investiga el caso con obsesión mientras las chicas tratan de escapar. Las 23 personalidades tienen una evolución y la película crece al igual que su personaje. En todo sentido.

Estamos sin duda ante la mejor película de M. Night Shyamalan en años, o al menos, la de mayor interés. En ella el cineasta demuestra una clara marca de autor en la temática desarrollada y un sólido dominio de la técnica para llevarla a cabo. La escena inicial es de un virtuosismo sorprendente. Los movimientos de cámara ubican a los personajes frontalmente al espectador, otorgándole la misma posición de encierro que tienen las adolescentes y estableciendo un suspense preciso entre aquello que es mostrado y lo que no. El punto de vista también limita la composición del espacio reduciéndola en virtud de la situación de claustrofobia. En ese aspecto la creciente transformación y mutación de su protagonista toma las dimensiones monstruosas de un espeluznante cine de terror.

La referencia al maestro del suspenso Alfred Hitchcock es notoria y explotada por las diferentes identidades de su personaje principal. Desde los disfraces con pelucas hasta la vulnerabilidad del niño que siente culpa, pero al igual que Brian De Palma en su faceta de guionista, se notan los hilos del argumento que fuerzan la historia a sus objetivos finales. Las 23 identidades del protagonistas parecen un exceso, y también los giros de la trama. Se nota que Shyamalan busca sumergir al espectador en su laberíntico universo para llegar a determinado puerto, independiente de si la historia pierda o no verosimilitud. A Brian De Palma le pasó lo propio con Blow Out: El sonido de la muerte (Blow Out, 1981) o Mujer Fatal (Femme Fatale, 2002), por un lado demuestra un dominio absoluto de la manipulación del espectador, por el otro se excede en cierto momento y causa el efecto contrario.

El director de Sexto sentido (The Sixth Sense, 1999) parece haber encontrado la fórmula en producciones de bajo costo, gastando menos y arriesgando más, que le permiten retomar su senda de autor, haciendo lo que mejor sabe y ampliando ideas interesantes que le quedaron en el tintero. El protegido fue una película muy criticada en su momento, con la misma vehemencia que amada. Tal vez porque varias de las ideas allí mencionadas quedaban inconclusas. Fragmentado es la excusa para continuar dicho camino y explayarlas.

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