Rolando Gallego
06/05/2017 12:39

Antes de ser seleccionado para competir en la Quincena de los Realizadores del 70 Festival de Cannes, Roger Alan Koza ya había programado para el 7 Festival de Cine Independiente de Cosquín (7 FICIC) una retrospectiva de Camilo Restrepo, el joven realizador de origen colombiano que está acaparando la atención de todos.

Camilo Restrepo nació en Medellín en 1975 y desde 1999 vive en París. Allí despliega su arte, la que no sólo se reduce al cine, porque además de registrar en celuloide su trabajo la pintura lo conecta con su costado más intelectual.

Dueño de una mirada reflexiva, principalmente sobre la imagen, su concepción, reproducción y utilización, en sus cortos hay algo del sentido primigenio del cine que se cuela en cada uno de los conceptos que desarrolla en sus cortometrajes.

La política es su campo, es su modo de vida dentro del cine, razón por la cual en el video previo a la proyección de toda su producción hasta el momento (no se incluyó La Bouche, que se estrenará en el 70 Festival de Cannes) y que preparó especialmente para la muestra aseguró “la economía de la imagen es más importante que la economía financiera”, afirmando el por qué de su corta pero potente producción.

El primero de los cortos que se proyectó fue Tropic Pocket (2011), en el que analiza, a partir de imágenes propias en blanco y negro y la resemantización de videos creados por los propios ejércitos, la guerra en Colombia y sus consecuencias. Los niños, la música, las armas, todo sirve para hablar y disparar ideas que son capturadas por el espectador.

La impresión de una guerra (2015), pesquisa tras el descubrimiento del descarte de periódicos mal impreso que terminan siendo utilizados para envolver alimentos. Restrepo los utiliza para hablar de una construcción sobre aquello que se descarta, sobre la periferia de un combate que sigue sin resolverse y que exige algunas respuestas. Él las propone.

Como crece la sombra cuando el sol declina (2014), artistas callejeros desafían a una ciudad que los somete. Medellín agobia, pero bien podría ser cualquier urbe del planeta. Y en ese desafío los jóvenes avanzan a paso agigantado y seguro sobre un espacio que les fue robado.

Cilaos (2016) la cantante Christine Salem quien a partir de la música nos lleva a conocer la historia de una madre a punto de morir dispuesta a conocer a su padre. En esta oportunidad la elección de planos cercanos, del acompañar a la protagonista y su cercanía con el blaxploitation configura un hipnótico relato sobre la vitalidad y su pérdida.

Restrepo grita verdades con cada cortometraje. Inunda la pantalla de preguntas y también con respuesta, he ahí la principal virtud de un realizador al que no podemos perderlo de vista.

La retrospectiva de Camilo Restrepo en el 7 FICIC se repite el sábado 6 de mayo a las 17 horas en el Microcine del Centro de Congresos y Convenciones (Tucumán 1301).


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