Rolando Gallego
28/04/2017 11:05

Con el estreno de Las Chicas del Cable, la primera serie original de Netflix española, la apuesta de ocho episodios con un notable nivel de producción, llega para consolidar el liderazgo del país ibérico en materia de contenidos, que enfrenta, y sin temor, a las más grandes superproducciones internacionales.

Si la televisión abierta supo programar en las tardes envíos como Velvet, de Bambú Producciones (los mismos de Las Chicas…), o El tiempo entre costuras, es porque sabe que su calidad acerca a las audiencias propuestas cinematográficas habladas en su propio idioma y grandes niveles de rating.

Porque más allá de los giros lingüísticos, y de términos diferentes, el nivel y despliegue, la calidad de los actores, la apuesta a envíos que recuperan el melodrama más clásico, son también la clave para comprender un fenómeno que llegó para quedarse y que ha impulsado a empresas como Antena 3 a lanzar en la región su señal Atreseries.

El canal que programa series claves como Gran Hotel, La embajada, en donde actúa Chino Darín, Allí Abajo, que estrena temporada el 2 de mayo en la región, o Aquí no hay quien viva, un clásico, posiciona a estos programas en un espacio privilegiado para su exhibición.

Y con Las Chicas del Cable el sistema de streaming se alza a la conquista de los espectadores españoles y del mundo entero con una propuesta estilizada y moderna, que suma, además, glamour a las alicaídas pantallas.

Desde el 28 de abril los espectadores de todo el mundo podrán conocer las desventuras de un grupo de telefonistas que comenzarán a desandar su amistad dentro y fuera de la empresa telefónica en la que trabajan y a la que han llegado tras un arduo proceso de selección y preparación.

En dicho grupo se encuentra Alba (Blanca Suárez), quien se hará pasar por una mujer llamada Lidia, para ingresar a la empresa con un objetivo particular, ya que a punto de embarcarse a Argentina para “hacer la América”, la joven es vista en la escena de un crimen pasional.

Justamente por estar en el lugar equivocado, ya que sólo fue testigo y no parte, es obligada por un inescrupuloso policía a obtener el dinero de una caja fuerte en la empresa telefónica para liberarse de cualquier cargo.

Aprovechando que en ese preciso momento se estaba realizando una búsqueda laboral especial, Alba se inmiscuye entre las candidatas y a fuerza de seducción logra incorporarse al equipo. Lo que no sabrá Alba es que el hijo del dueño de la empresa telefónica es un viejo amor suyo con el que, una vez más, se verá envuelta.

Con un gran despliegue de producción, reconstrucción de época y una dirección que apunta al melodrama más clásico Las chicas del cable tiene todo para triunfar en Netflix, apoyándose en formulas probadas que tanto Bambú como otras productoras, vienen sumando en calidad y prestigio a la pantalla mundial.

Los ocho episodios de la primera temporada de Las chicas del cable pueden verse en Netflix desde el 28 de abril.

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