Juan Pablo Russo
18/03/2017 11:07

Joaquín Furriel y Maribel Verdú protagonizan El faro de las orcas, largometraje del  español Gerardo Olivares (Entrelobos), que se filmó en escenarios naturales de Península Valdéz en la provincia de Chubut (Argentina) y tuvo su estreno nacional en la 13 Pantalla Pinamar.

El faro de las orcas

(2017)

El faro de las orcas, que cuenta con un guión escrito a seis manos por Gerardo Olivares, Lucía Puenzo y Sallua Sehk, se trata de la adaptación al cine del libro Agustín corazón abierto, basado en los hechos reales narrados por Roberto Bubas, sobre un niño autista español de diez años que se fascina con la imagen que ve en televisión de Beto, un hombre jugando con ballenas. Lola, la madre del pequeño Tristán, cruzará el océano para que su hijo conozca a aquel cuidador de orcas en Península Valdés (Patagonia): la energía de la naturaleza y la interacción con los cetáceos obrarán milagros en el niño en la búsqueda por mejorar su calidad de vida.

Las películas del cineasta español Gerardo Olivares pueden gustar más o menos, pero hay que reconocerle que su filmografía, tanto de ficción como documental, se caracteriza por un discurso  coherente, en el que la naturaleza y la antropología juegan un rol fundamental. El faro de las orcas es otra prueba  de ello. Tomando como punto de partida la historia real, el director construye un film en el que la trama argumental (la relación entre la madre y el hijo y un guardafaunas de traumático pasado que les recibe en su casa) le sirve para desarrollar un semidocumental que retrata maravillosamente la vida salvaje de la zona y disecciona los usos y costumbres de sus escasos habitantes, dizque náufragos en un hábitat extremo.

Apoyada en una extraordinaria fotografía y un gran diseño de producción, la parte semidocumental está algo por encima de la dramática, en la que, a pesar de las grandes interpretaciones de Joaquín Furriel, Joaquín Rapalini y Maribel Verdú, se aprecian ciertos desniveles, más narrativos (sobre todo cuando cae en lugares comunes) que de puesta en escena.

El faro de las orcas oscila entre el drama amoroso, la película médica y el film de aventuras, aunque al final deriva en un cambio de registo hacia el cuento poético, buscando una salida emotiva, y no del todo consecuente con el planteo inicial, al serio problema del niño que sirve de columna vertebral a la historia.

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