EscribiendoCine
15/03/2017 16:21

El pasado lunes 13 de marzo en el bistró Milion se llevó a cabo la espectacular presentación de Hermosa Gravedad (2017); una instalación cinematográfica de Leo Damario, filmada y estrenada al mismo tiempo.

Hermosa Gravedad

(2017)

Con más de 500 espectadores, y una fila que alcanzaba hasta una cuadra, la primera película filmada y estrenada al unísono fue una verdadera atracción completa y llena de magia.

En la mansión de Milion, los espectadores eran recibidos por acomodadores vestidos al estilo cine de los 60s (con sombreritos y bordero vintage) y eran guiados hasta el segundo piso del bistró donde descubrían en los diferentes cuartos al equipo de producción (la sala de vestuario; camarín, maquillaje) y en otro espacio el set en el cual se hacia el pre light y prueba de cámara en vivo. Luego eran acompañados por el personal hasta la sala montada en una suerte de microcine de madera decorado con flores y seguidores al estilo del Hollywood de los años 30.

Con una impronta visual al estilo Mad Men y el cine de Woody Allen, fiel a la fina y pomposa estética del cineasta Leo Damario pero plasmada en la instalación por Juan Ignacio Retamal.

Mientras los espectadores más dispersos podían contemplar la isla de edición montada en el jardín liderada por el director de la transmisión Aníbal Kelvo y el set del músico Chucky De Ipola que compuso en vivo una desarmonización de Flaca de Andrés Calamaro.

Y los más juguetones jugaban a tomarse fotos delante del banner del film entre palmeras y flashes de fotógrafos junto al resto del elenco del film como el ascendente actor Nano Porrás (sobrino artístico de Graciela Borges), María Saavedra y Gustavo Rozas entre otros.

Bajo un cielo estrellado, inicio la función de una película melodramática un tanto "bergmaniana" donde sus actrices y la cámara cumplían la difícil tarea de entretener pese a la premisa del vivo.

Como en un cine de la Riviera, un clima donde el Buenos Aires no fue Buenos Aires y se convirtió en un extracto de un film en sí mismo.

Para el final, el director Leo Damario junto a sus actrices Lola Fernández y Sofía Cantarini descendió de una escalera de mármol al jardín frente a la sala y montaron la escena final de la película entre el público con un final violento y explosivo que derivo en los aplausos de los espectadores que fueron parte por primera vez de un hecho histórico en el cine mundial: la primera película filmada y estrenada en vivo. Todo un espectáculo que fue plasmado en un documental que se verá en salas antes de fin de año.

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