EscribiendoCine
29/10/2016 16:08

En su primera presentación en nuestro país, el icónico actor desplegó todo su carisma y su enorme talento ante un auditorio colmado, que lo aclamó de principio a fin.

Tarde de perros

(1975)

Luego de cosechar un éxito rotundo en Europa y los Estados Unidos (donde agotó localidades), Al Pacino trajo su show por primera vez a Latinoamérica, para presentarlo en forma exclusiva en el Teatro Colón, un marco inmejorable para una performance única. El afamado actor hace un recorrido por su vida -desde su niñez hasta la actualidad- dando a conocer aspectos desconocidos de su carrera profesional como así también anécdotas sorprendentes de su universo privado.

Un show de carácter intimista, una puesta en escena en primera persona (con Iván de Pineda como moderador y con traducción simultánea al español) a través de la cual Al Pacino invita a su público a sumergirse en lo más profundo de su proceso creativo -ese que lo ha convertido en uno de los mejores exponentes del género- mientras se proyectan algunos de las icónicas secuencias de sus principales películas (que incluyen también material inédito)

El genial artista también deleita a la audiencia con su inigualable versatilidad actoral, recuperando el espíritu (y revelando algunos secretos jamás contados) de aquellos personajes emblemáticos que supo componer en el cine y que le valieron el reconocimiento mundial. Así, por momentos, volverá a ser el recto e imperturbable Michael Corleone de El Padrino; también aquel policía que luchaba contra la corrupción de su propia fuerza en Sérpico; hará regresar al inexperto ladrón de bancos de Tarde de perros y al amargado pero bien intencionado coronel Frank Slade de Perfume de mujer”, entre otros.

La performance concluye con una interacción con el público: Al Pacino brinda la posibilidad de que le realicen preguntas de toda índole, generando así un interesante espacio de intercambio.

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