EscribiendoCine
11/09/2016 12:55

Más de 5000 personas disfrutaron de la vasta programación del 23º Festival de Cine Latinoamericano Rosario que se realizó del 2 al 11 de septiembre en esa ciudad santafesina.. El premio a mejor realización fue para la ficción mexicana En el estacionamiento, mientras que Civilización resultó ganadora del premio local.

Tierra de rufianes

(2016)

Del 2 a 11 de septiembre la ciudad volvió a ser, una vez más, la gran pantalla de Latinoamérica con la 23º edición del Festival de Cine Latinoamericano Rosario que proyectó más de 150 películas –entre cortos, medio y largometrajes– en El Cairo Cine Público, Sala La Capital, CC Parque de España, Museo de la Memoria, Espacio Cultural Universitario y centros municipales de Distrito.

El sábado 10 tuvo lugar la ceremonia de premiación, donde se conocieron los ganadores de la presente edición. El Premio Mejor realización audiovisual del festival fue para En el estacionamiento, de Juliana Orea (Guadalajara, México). Respecto a los premios por género de realización, el galardón a mejor animación fue para Tierra de rufianes de Federico Moreno Breser (Buenos Aires, Argentina), en tanto Mujer 100 cabezas de Paulo Pécora (Buenos Aires, Argentina) resultó ganador del mejor experimental. Pastel de cereza de Jessica Praznik (Buenos Aires, Argentina), fue la mejor ficción, mientras que el mejor documental fue Clubman 13.03.13 de Lucia Castellano (Santurce, Puerto Rico)

Los realizadores locales tuvieron su ya instaurado espacio de exhibición en la denominada Competencia de Realizaciones Rosarinas. El primer premio fue para Civilización (una cuestión de golpes), de Gastón Grondona, mientras que El origen de la simulación de Alexis Perepelycia y Vera de Rubén Plataneo, obtuvieron menciones especiales.

En la Competencia de escuelas de realización audiovisual el primer premio fue compartido: Mariachi Nights de Nancy Cruz (Guadalajara, Mexico) y El maquinador, de Pablo Latorre (Rosario, Argentina). El premio Centro Audiovisual Rosario a la obra más destacada por su valor educativo fue para Basybuky. El guerrero Yshyr, de Mónica Ismael (Asunción, Paraguay); el jurado de DDHH premió a KM 674: Voltear a Obregón de Jorge Osvaldo Fenoglio (Córdoba, Argentina) y la Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina designó como primer premio a No oigo, no oigo. Soy chilango, de Armando Rangel Paredes, (México DF, México). En otro orden, el premio INCAA TV fue para Error 404, de Mariana Wainstein (Buenos Aires, Argentina), obra que también resultó ganadora del premio voto del público.

El tradicional encuentro mantuvo sus tres secciones competitivas (oficial, rosarina y de escuelas de cine) y contó con numerosas proyecciones fuera de competencia, incluyendo estrenos, cine de género fantástico y terror, films premiados en otros festivales y muestras invitadas, entre otras.

Esta edición tuvo a Cuba como país invitado por lo que se incluyeron en la programación obras representativas de su cinematografía, como Fresa y chocolate y Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrrez Alea, muestras de cortometrajes de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica. Además, entre las producciones recientes del cine cubano pudieron verse Vestido de novia, de Marilyn Solaya y Fátima o el Parque de la Fraternidad, de Jorge Perugorría.

Entre las proyecciones destacadas, se encuentran El limonero real, de Gustavo Fontán, basado en la novela homónima de Juan José Saer y Allende, mi abuelo Allende, de Marcia Tambutti. Ambas funciones marcaron el inicio y el cierre del Festival. Además, se presentó el documental Favio: Crónica de un director, de Alejandro Venturini, basada en uno de los emblemas de la cultura argentina, creador de una poética de los márgenes y referente de toda una generación de cineastas: Leonardo Favio.

El Festival tuvo trasnoches cargadas de terror. En la sección Penumbras se proyectaron tres películas que transitan el suspenso y lo sobrenatural. Desde Cuba se presentó Vampiros en La Habana, de Juan Padrón, un largometraje de animación considerado uno de los 50 mejores títulos del cine iberoamericano, con su delirante propuesta de vampiros que buscan el sol caribeño. En Francesca, los hermanos Luciano y Nicolás Onetti rindieron homenaje al giallo, subgénero paradigmático del cine de horror italiano, valiéndose de todos los elementos que lo caracterizan: guion policial truculento, fotografía de colores puros, rock progresivo y la localidad de Azul en Buenos Aires recreada como la Roma de los años 70. Se estrenó también El eslabón podrido, de Valentín Javier Diment, un film protagonizado por grandes y experimentados actores, como Marilú Marini y Luis Ziembrowski, que fue aclamado por la crítica y ganó el premio del público en la última edición del Festival de Cine de Sitges.

En el Museo de la Memoria se realizó el ciclo La memoria en su sitio, un espacio para las producciones cinematográficas que contribuyen a la reflexión y a la construcción de la memoria histórica colectiva. En esta sección se proyectó Ayotzinapa 26, que agrupa 26 cortometrajes de realizadores de distintos países para hacer un homenaje a todas las personas que buscan y demandan la verdad sobre los 43 estudiantes de la Escuela Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, que fueron objeto de desaparición forzada en Iguala, en el estado mexicano de Guerrero, el 26 de septiembre de 2014. En este mismo contexto se presentó el libro Compañero Raymundo, que documenta vida y obra deRaymundo Gleyzer a través del testimonio de su mujer y compañera, Juana Sapire, autora del libro junto a Cynthia Sabat. En este marco también se proyectó La arquitectura del crimen, un documental producido por Señal Santa Fe y dirigido por Federico Actis que a través de imágenes, archivos inéditos y testimonios explora las marcas de la represión política en Rosario.

Finalmente, el festival ofreció numerosos espacios de formación, entre los que se destacaron Cuestión de Tiempo, una intensa jornada en la que se rodaron tres cortometrajes en la que participaron estudiantes de cine y teatro de la ciudad y fueron coordinados por tres consagrados directores chilenos: Matías Bize, Fernando Guzzoni y Gonzalo Justiniano. Además, se realizaron seminarios y charlas motivacionales que contaron con la participación de Raúl Manrupe (investigador de cine y medios audiovisuales, Argentina); Lily Suárez Rodés (directora de fotografía, Cuba), Arturo Arango (guionista, Cuba) y María Teresa Viera Gallo (montajista, Chile).

El 23º Festival de Cine Latinoamericano Rosario fue organizado por la Municipalidad de Rosario a través del Centro Audiovisual Rosario, organismo perteneciente a la Secretaría de Cultura y Educación y por el Gobierno de Santa Fe, quien participa como sede a través del cine El Cairo. Cuenta con el auspicio del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. 

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