Nacho Artigas
18/06/2016 11:34

Acaba de finalizar el rodaje de Matar a Julia, ópera prima del director colombiano Juan Diego Puentes, una película policial que propone una Buenos Aires distópica en tiempo presente, llena de secretos, pasiones y fatalidades, protagonizada por Benjamín Coehlo, Julián Infantino, Natacha Mendez y Vera Spinetta, en donde la única manera de llegar al placer es a través de la droga.

Matar a Julia

(2017)

“Decidí imaginar una sociedad atrapada en un orden apolíneo que, de alguna manera funciona, pero las personas que la componen están cada vez más alejadas de su naturaleza interna, están muertos por dentro mucho antes de que su cuerpo deje de funcionar”, explicó el director y acentuó que una de sus inspiraciones para el film fueron los conceptos del orden y el caos presentes en la obra literaria de Friedrich Nietzsche, “El origen de la tragedia” que había leído en la universidad, mediante la cual se remarca que las pasiones y los afectos llevan a la fatalidad. “Esta descripción me llamó mucho la atención y me sentí identificado”, reconoció Puentes en diálogo con EscribiendoCine.

Asimismo, el realizador explayó que imaginó una solución afín al drama de la cinta, ya que el consumo de una determinada droga produce una sensación de éxtasis y conexión imposible de experimentar de otra manera que hace sentir vivas a las personas. “¿Estarían dispuestos estos personajes a morir con tal de escapar de su prisión mental aunque sea por unos segundos?”, interrogó retóricamente.

“Matías (Benjamín Coehlo), es un joven idealista que está terminando su carrera de derecho y hace su tesis en el tema de sucesiones. A través de Santiago (Julián Infantino), bioquímico decadente que fue su amigo en la facultad, se topa con una droga que viene desarrollando desde hace un tiempo para ser recreativa, pero que hasta ahora es siempre fatal. Matías ve la oportunidad de ofrecerle una muerte magnífica a los que lo necesiten, y convence a Santiago de empezar esta sociedad manejando él los temas legales de las sucesiones de cada uno de los clientes”, respondió el cineasta ante la pregunta sobre de qué trata la película y cuáles son los personajes, y agregó: “La pareja de Santiago, Carla (Vera Spinetta). Es una ilustradora decidida y talentosa, pero impulsiva cuando de sus pasiones se trata, lo que la hace vulnerable a graves errores. “

Luego agregó: "Trabajar con los actores fue de las mejores experiencias que tuve y de mucho aprendizaje. En casos como el de Natacha Mendez, quien hace de Julia Aznar en la película, logramos a través de los ensayos atravesar capas de afecciones de manera progresiva hasta llegar a una pureza en la interpretación que superó mis expectativas. Esta ha sido una de las experiencias más gratificantes del rodaje."

El joven realizador reveló que quienes conocían la historia de Matar a Julia, establecían relaciones entre el argumento y los hechos fatales relacionados al consumo de sustancias que tomaron lugar en el país durante la primera etapa del año, como por ejemplo el caso de la Time Warp en abril, sin que esa fuera la idea del film, ya que en ese momento el guión estaba escrito. Además, sentenció que no realizaría un film basado en un hecho penoso tan reciente, sin embargo, el equipo tomó las sincronías como una señal de que iba en el camino correcto.

“La definí como una tragedia posmoderna, que más que un género, es la forma en la que desde un principio he querido contar esta historia, y que de alguna manera es algo paradójico, ya que yo soy de los que cree que actualmente estamos más alejados que nunca de las afecciones que desataba la tragedia en la Grecia antigua, o en el teatro isabelino” estableció Puentes y sostuvo que la gente está más alejada de ese tipo de pasiones actualmente y que se imaginó la historia como una suerte de homenaje a lo que alguna vez fueron esos intensos sentimientos y ya no lo son. “Ahora después de haberla filmado, podría decir que la película resulta siendo un drama con mucho de policial”, reflexionó.

Matar a Julia fue filmada íntegramente en Buenos Aires, especialmente en Congreso, Belgrano y Microcentro y no contó con ningún tipo de apoyo estatal o institucional para el rodaje, pero la productora, Magenta Films, obtuvo parte de los fondos a través de idea.me, un sitio web para recaudar dinero a partir de la presentación de ideas, y de los amigos y familiares de los involucrados en la cinta.

“Es muy confusa”, manifestó Juan Diego Puentes respecto a la situación actual del cine independiente en Argentina, que ya lleva 6 años y medio viviendo en el país, y agregó: “las políticas de apoyo también, lo cual pinta un panorama negativo. Creo que la situación está totalmente en las manos de los realizadores, tanto nuevos como experimentados, para que no paren de filmar a pesar de y, como decimos en Colombia, saquen la casta en momentos difíciles como ya ha pasado antes”.

A pesar de la situación, el director de Matar a Julia estableció que en Argentina hay más historia cinematográfica, ya que el estado nacional apoyó más al séptimo arte que en Colombia, por eso y confesó: “Los imaginarios de Colombia y de Argentina son muy diferentes, su historia es muy distinta y debido a esto sus personajes y sus contextos también lo son. Sin embargo últimamente es una brecha que se hace cada vez más estrecha, ya que se están dando muchos proyectos de coproducción entre ambos países, como las películas de Ciro Guerra, y la cantidad de estudiantes colombianos de cine en Argentina es enorme”.

“Significa mucho por que es mi ópera prima”, compartió el cineasta respecto a Matar a Julia y siguió: “Ahora ha sido uno de mis mayores aprendizajes, el demostrarme que puedo sacar estos proyectos adelante si estoy con el equipo indicado, y el perder el miedo a exponerme como realizador “.

Asimismo, Juan Diego Puentes reveló que regresará a Colombia para seguir trabajando y formalizar su productora Magenta Films, y finalizó: “todavía no tengo claro el paso siguiente, confío en que se manifestará, creo que si doy lo mejor de mí en el presente no hay necesidad de hacer planes tan a futuro”.

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