Matías E. González
20/05/2016 16:47

EcribiendoCine dialogó con Santiago Charriére, director de Poner al rock de moda (2015), documental que retrata un momento muy particular en la vida del grupo de rock Banda de Turistas desde adentro, de un modo tan intimista que hace entrar a los espectadores en el caos del rock and roll. Es un film que debutó en el 17 BAFICI, y continuó su camino hasta su actual estreno comercial. “La filmé sin asistentes, lo que me permitió un grado de intimidad con la banda que no hubiese logrado con un gran equipo de filmación detrás”, sostiene el cineasta.

Poner al rock de moda

(2015)

En el cine argentino no hay muchos documentales o ficciones referidas al rock nacional ¿qué sentidos le atribuís al título del film, Poner al rock de moda?
Poner al rock de moda es un juego de palabras que genera una contradicción; porque el rock nunca podría ser moda ya que es contracultura, va contra la corriente como el salmón, en cambio la moda marca la corriente, por lo tanto poner al rock de moda es imposible.

Acompañaste a la banda en medio de una gira, por lo que presenciaste varios recitales ¿Cómo es la rutina de una gira musical? ¿Cómo se sigue a los protagonistas?
No hay rutina en la gira musical, sabés que vas a estar en muchas ciudades en pocos días pero algunas ciudades solo las conocés de noche y no salís del lugar donde tocan. Pero al mismo tiempo conocés las ciudades y su gente de un modo que de ninguna otra forma la conocerías. El ritmo es frenético y caótico, por lo tanto la única forma de seguir a sus protagonistas es subirte a ese ritmo y disfrutar del paseo.

El film está estructurado con escenas de registro directo de los acontecimientos en el momento en que ocurrían, pero que se complementan con secuencias de ficción donde Luis Luque caracteriza al establishment del rock que le exige a la banda grabar un disco. ¿Cómo surgió la idea de mezclar ficción con realidad?
Sabíamos que queríamos hacer un documental de observación que carezca de entrevistas, quería que el espectador se encuentre con los protagonistas siendo ellos mismos, evitando la instancia de la entrevista que da tiempo a pensar qué querés responder.

Tanto para la banda como para mí la experimentación en el proceso de rodaje fue constante, primero experimentando entre nosotros mismos prendiendo la cámara en situaciones que quizás si lo pensábamos dos veces no lo hubiésemos hecho, luego mezclando formatos; hay digital, súper 8, 16 y 35mm.

Y por último mezclando ficción con realidad; el desafío era poder construir un relato documental y reemplazar el lugar que ocuparían entrevistas o material de archivo con una mirada más risueña de los hechos. Ahí Luis Luque se cruza en nuestras vidas y la química entre la banda y él fue instantánea.

No solo escribiste y dirigiste Poner al rock de moda, sino que también fuiste quien lo grabó y encima en dos formatos: de 16 y Súper 8 milímetros ¿Cómo describirías la filmación en cuanto a la parte técnica?
Banda de Turistas es una banda que tiene un sonido atemporal; podrían ser temas de 1967 o del 2018.

Quería lograr en la imagen esa textura que los chicos logran en su sonido, por otro lado la filmé sin asistentes, lo que me permitió un grado de intimidad con la banda que no hubiese logrado con un gran equipo de filmación detrás.

Entonces me pasé casi un año filmando en 5d, los chicos se familiarizaron con la cámara y conmigo en ese proceso y empecé a sumar otros formatos;

Jornadas en super 8 que tienen ese jugueteo tan particular desde el montaje en cámara.

Una gira por el interior del país con una Arri BL 16, cargando película vencida en motorhomes, sin dudas la parte más divertida del rodaje, al estar solo y con grandes equipos a la banda no le quedó otra que convertirse en técnicos de la peli también; en un determinado momento de la película hay un plano que Guido come un asado y de su hombro cuelga la batería de la cámara que lo está filmando.

Por último, con la película ya montada en su totalidad salimos a filmar las escenas de ficción con Luis Luque en 35mm con una Arri II superrockera.

La verdad que sobre todas las cosas, lo que le dio filmar muchas partes en fílmico es que tornó el proceso un poco más complejo, requiriendo más concentración de nuestra parte pero haciéndolo mucho más placentero ya que filmar es hermoso.

Es muy común que aparezcan ciertos obstáculos que traban el trabajo. Durante la grabación del documental ¿qué problemas tuviste que sortear?
Me encontré con constantes desafíos a la hora de capturar el sonido en momentos musicales espontáneos, con la ayuda de Patricio Troncoso, el pie técnico de la banda, fuimos experimentando distintos modos; directo de cámara, grabado del audio de la sala, doblado después, etc… Mezclando todo ese registro fue que generamos el sonido de la peli.

Respecto a los documentales sobre cantantes o grupos musicales, muchas veces tienen como destinatarios a un público recortado, que está integrado por los seguidores de los personajes protagonistas del film. En este caso se convoca a gente que quizás no es fanática de Banda de Turistas ¿A qué se debió esta elección? ¿Qué mensaje buscas transmitir?<
Creo que no fue una elección sino más bien un resultado de algo que me pasó a mí en el proceso y se transmite al público; sentí empatía con la banda, no necesitaba conocer su música para empatizar con su proyecto, su objetivo y el modo de abordarlo.

Respecto a tu futuro en la industria cinematográfica, ¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Hay algún futuro proyecto en mente?
Estoy escribiendo una ficción, que va a tener mucho de documental en ella pero que se estructura desde un modo clásico. Va a tener motos a toda velocidad y claro, rock.

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