Rolando Gallego
08/05/2016 13:28

La luz incidente, del argentino Ariel Rotter, obtuvo el premio al mejor largometraje del 6 Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín (FICIC) cuya ceremonia de clausura se realizó la nohe del sábado 7 de mayo en el Teatro El Alma Encantada. Hubo menciones para Rastreador de estatuas del chileno Jerónimo Rodríguez y Las calles de María Aparicio. Jeanette del español Xurxo Chirro, fue el mejor cortometraje. 

La luz incidente

(2015)

La película, que se concentra en la vida de Luisa, joven viuda que vive junto a sus dos hijas, fue estrenada en el 40 Toronto International Film Festival y formó parte de la Competencia Internacional del 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, está protagonizada por Erica Rivas, Marcelo Subiotto y Susana Pampín.

Tal vez porque la trama se desarrolla en la década del ’60, La luz incidente produce una sensación de extrañamiento en el espectador que sirve, al mismo tiempo, para hacer más fascinante a su criatura, una mujer joven que acaba de perder a su hermano y a su marido en un accidente. Ariel Rotter construye un ambiente nítido, níveo, que congenia con la figura de Luisa y se conecta con su soledad. Un universo plasmado en impecable blanco y negro, con acordes de jazz y delicados encuadres, cuya sensorialidad recordará a Lejos del paraíso (Far from heaven, 2002), otra lograda película de época que, si bien muy diferente, también graficaba las emociones de una ama de casa en tiempos pre-feministas.

Luisa no está rodeada de amigas, y al parecer llevaba una cómoda vida sin demasiados sobresaltos. Más allá de que la muerte de su esposo le provoque, además de una lógica tristeza, algunos desafíos económicos a futuro, es bastante evidente que su refugio y razón de ser está en las dos pequeñas que necesitan de su protección. En una primera salida social, Luisa conoce a un hombre (Marcelo Subiotto) que se deslumbrará ante ella. Mucho más adelante, su madre le hará saber que le resulta llamativa su soltería. Pero pese a esa observación, lo que la madre (la siempre efectiva Susana Pampín) señala es apena una mancha en la imagen que le ofrece este señor; para ella, lo suficientemente serio, acaudalado y caballero como aspirar al corazón de su hija.

Luisa está interpretada con sutileza por Erica Rivas, una actriz que comprendió que un gesto de más provocaría un desnivel que aquí jamás se produce. Esta mujer vivencia todo un drama interno, traducido en la película en planos que parecen suspender el tiempo. ¿Qué piensa ella de ese hombre, entre seductor e invasivo, que pide ingresar a su vida, hacerse cargo de las niñas, y transformarse en su esposo? Tanto en esta pregunta como en otras, la película responde con gestos, miradas, omisiones, o escenas que incluso abordan la comicidad, como aquella en la que él –al son de su guitarra- se presentará ante las niñas e intentará ofrecer una imagen paterna. De antología.

La luz incidente se nutre de una puesta clásica, económica en términos dramáticos, y por eso mismo de una potencia y solidez narrativa única. Personaje y contexto, marco y devenir psicológico, se aúnan en un relato sobre la pérdida, sobre el sentido de autonomía y realización personal que, como en las grandes obras, apelan a un sujeto para subrayar un estado universal. A la mencionada película de Todd Haynes podría agregarse como comparación a la Nora que imaginó el dramaturgo Henrik Ibsen en Una casa de muñecas, en la línea de personajes que trascienden el género para plasmar ese estadio de incertidumbre, conmoción y revisión de la subjetividad por el que atravesamos todos.

El jurado de este apartado entregó menciones a Las calles, de María Aparicio, también ganador del Premio del Público, y Rastreador de estatuas, de Jerónimo Rodríguez.

Basada en hechos reales, Las calles (2016) exhibe el proyecto que desarrolló Julia (Eva Bianco), única maestra de Puerto Pirámides. Allí, las calles no tenían nombre, y su iniciativa aspiraba a la elección de los mismos de forma democrática. Comprometida con su causa, Julia no sólo le permitió a su pueblo afianzar su identidad, sino que además promovió el diálogo entre generaciones, la investigación de sus jóvenes alumnos, y el conocimiento de figuras relevantes que hicieron su aporte a la historia local.

Mientras que Rastreador de estatuas, documental chileno de Jerónimo Rodríguez, funciona una pequeña pieza que trabaja sobre la memoria y el hecho de cómo se producen historias desde la mezcla de los recuerdos. Es, del mismo modo una intensa búsqueda por saber si los recuerdos son reales o imágenes deformadas de otros recuerdos. De resultado particular e impacto un tanto tibio, el film bordea un doble efecto ya que está entre tener al espectador cautivado por un misterio que lo mantiene en vilo hacia el final o de perderlo para siempre y que no se involucre en nada.

En la Competencia de Cortos el premio recayó en Jeanette del español Xurxo Chirro, con mención a la dirección de El Trabajo Industrial, de Gerardo Naumann. Mientras que en Cortos de Escuela el ganador fue No hay bestias, de Agustina San Martín. Clausura, de Jesús Barbosa, se llevó el Premio INCAA TV, y Flores del Santa Lucía el de Rafma. En esta categoría se distinguió la fotografía de Los sueños de la tortuga, de Bruno Ciancagliri, con mención a El rengo, de  Alan Nicolás Gómez.

El 6 Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín (FICIC) comenzó el pasado miércoles 4 de mayo con la proyección del film Archivos Intervenidos: Cine Escuela y presentó más de 60 películas en sus diferentes secciones. La clausura será con Soleada, de Gabriela Trettel.

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