Ezequiel Obregón
07/03/2016 12:15

La actriz Antonella Costa inició su carrera en Garage Olimpo y, desde entonces, se volvió una cara conocida del cine nacional. Junto al director chileno Che Sandoval debuta en la dirección del film Montserrat, que tuvo su work in progress en la 12 Pantalla Pinamar.

Montserrat

(2016)

“Llegué por primera vez hace doce años con el work in progress de El viento, de Eduardo Mignona, con mi bebé en pañales. Es una larga historia la que me une a Pantalla Pinamar”, afirmó Antonella Costa en la presentación ante la prensa. Lo que pudo verse en un avance de Montserrat, con actores jóvenes en un plano secuencia. Se pudo entrever la historia de una convivencia forzada y emociones fuertes. “La película nace en un taller de actuación frente a cámara que estoy dando desde hace cuatro años. Y el año pasado, con el grupo de los alumnos más avanzados y a la vez más fieles, decidimos con Che dar juntos el taller y emprender este proyecto. En principio, saliendo a locaciones, sin demasiada ambición de tener un guión cerrado. El objetivo era darles a los alumnos la experiencia más cercana de un set real. Los actores fueron seleccionados, pero de mi taller”, afirmó la actriz ante una consulta de EscribiendoCine.

Por su parte, el director de Soy Mucho Mejor Que Vos, también se refirió a esta nueva experiencia: “La película tiene bastantes personajes y todos son protagonistas. Desde la puesta en escena, tratamos de formular distintas puestas para cada escena. Hay escenas que son planos secuencias y otras que no. Nunca había hecho planos secuencia con movimiento en tanto espacio, y fue una experiencia maravillosa”.

Costa pudo incorporar toda la experiencia que ha acumulado tras haber pasado por una vastísima cantidad de films, dirigidos por realizadores de diferentes estilos. “Yo no tengo una educación académica, formal. Mi actuación fue mi trabajo, fue hacer, leer y tener los padres que tuve y otros familiares. Fueron treinta películas y algunos directores menos, porque con algunos de ellos repetí. Esa variedad me llevó no tanto a forjar un perfil, sino en generarme inquietudes. Y a ver cine y entender los mecanismos que logran los objetivos de un director. A mí no me interesa hacer un cine prediseñado para que el espectador entienda algo. Yo no controlo desde la estructura de guión, desde el planteo de la puesta en escena. No me interesa, pero respeto al que tiene esa habilidad. Yo creo más en que te salga lo que tenés para decir, y controlar que el dispositivo responda a esa pulsión tuya”.

Ese trabajo a partir de las pulsiones encontró sus justos acompañantes. La novel directora agradeció que los convocados trabajaran ad honorem, y por eso mismo buscó enfatizar la libertad creativa de las diferentes áreas del film. Por último, se refirió a los avances tecnológicos de los que fue testigo directa: “Estoy atravesada en mi carrera por el pasaje del fílmico al digital. Es algo que me signó absolutamente, que lo viví muy de cerca. Me genera cierta nostalgia, pero también atenciones sobre lo que eso generó. El hecho de que se abarataran los costos, a veces genera que se abaraten cosas que no se deberían abaratar. Por lo menos, desde lo conceptual. No me parece mal hacer cine con poca plata. Pero no creo en hacer cine comiendo mal, por ejemplo. Hay cosas en las que realmente no creo”.

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