Juan Pablo Russo
21/02/2016 16:40

Jonás Trueba (Los ilusos, 2013) vuelve a explorar sobre el tema del amor, como lo hiciera en sus anteriores películas, pero esta vez focaliza sobre un grupo de amigos treintañeros que inician un viaje idílico por algunas ciudades de Francia para declararle el amor a las mujeres que los inspiran a vivir. Puede verse dentro de la 2 Muestra de Cine Español. Espanoramas 2016 el domingo 21 a las  21 hs.

Los exiliados románticos

(2015)

Los exiliados románticos de E.H. Carr es un libro emblemático ambientado a mediados del siglo XIX cuando numerosos liberales y anarquistas rusos, se exiliaron por Europa, reuniéndose a veces para discutir sus teorías políticas y publicar llamadas a la revolución. Pero en la mayoría de ellos, el fervor revolucionario iba unido a un incorregible romanticismo.

Jonás Trueba parte de esta idea y traslada la historia a tres amigos de la España en crisis que salen en una camioneta hacia Francia en busca del amor. Un amor tan idílico como fugaz.

Si en su película anterior Jonás Trueba elegía fotografiar en blanco y negro ahora recurre al color y a la estridencia del mismo. Hay en Los exiliados románticos influencias del cine de Wes Anderson tanto en la utilización de los engamados del color como en la forma de encuadrar y colocar la cámara. Siempre centrando el cuadro y con una cámara fija. Pero en cambio, vuelve a usar la música como parte de la trama., un sello dentro de su obra, con canciones que irrumpen en el relato a través de una cantante o de los protagonistas para, de esta manera, teñirlo de un onirismo lynchiano.


Hay algo del exilio por más romántico que sea que el director marca y es el tema de la incomunicación. Italiano, francés, español, inglés. Personajes que hablan en diferentes lenguas y que juegan a entenderse cuando da la sensación que no saben de qué se les está hablando. "No es lo mismo ser inmigrante que exiliado", dice uno de los protagonistas. Y no, no era lo mismo. Pero tal vez en la Europa de hoy si lo sea.


A simple vista da la sensación de que estamos frente a una película naif, inocente y melancólica, pero Jonás Trueba le da una vuelta de tuerca al género con una historia mucho más compleja de lo que a simple vista se ve. Donde a un grupo de amigos a los que les han robado el futuro solo les queda buscar el amor. Nada es tan banal como parece.

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