Ezequiel Obregón
19/02/2016 13:54

La española Maribel Verdú y el argentino Joaquín Furriel se aprestan a comenzar el rodaje de El faro de las orcas, largometraje del también español Gerardo Olivares (Entrelobos), que se filmará en escenarios naturales de Península Valdéz en la provincia de Chubut (Argentina) y Fuerteventura (España). Del elenco también participan Ana Celentano y Osvaldo Santoro.

El faro de las orcas

(2017)

En un hotel céntrico, se presentó el equipo central de El faro de las orcas, una película basada en un relato del guarda faunas Beto Bubas. Formaron parte del encuentro el director Gerardo Olivares, la actriz Maribel Verdú, el actor Joaquín Furriel y los productores José María Morales de Wanda Visión y Luis Puenzo de Historias Cinematográficas. El rodaje, que tendrá su inicio el martes 23 del corriente mes, se extenderá por ocho meses; mitad en Argentina, mitad en España.

Un espacio único, salvaje, pleno en belleza. Hasta allí se trasladará el equipo del film El faro de las orcas, que cuenta con un guión escrito a seis manos por Gerardo Olivares, Lucía Puenzo y Sallua Sehk. Un texto del guarda faunas Beto Bubas sirvió como fuente principal, en esta historia que retrata el vínculo de las orcas con un niño autista, gracias a la persistencia de su madre en la búsqueda por mejorar su calidad de vida.

El inicio de la conferencia lo dio Luis Puenzo: “La película tiene muchísima historia. Con José María Morales, en la pre-producción de La puta y la ballena, nos habíamos ido a dar una vuelta en la Península Valdés, justo antes de filmar. En Punta Norte nos bajamos del auto y, de pronto, apareció el guarda fauna, que es Beto Bubas. Nos quedamos charlando en su casa, y él nos contó unas historias y nos regaló un libro muy pequeñito y lindo que él escribió y hoy está editado. Nos contó sobre una mamá con un niño autista, que lo fue a ver. A él y a las orcas. Son orcas que viven en familia, y que se hizo muy amiga de Beto. Él se acostumbró a hablarles, a tocarles la armónica. A partir de ahí, José María se enamoró de ese lugar y de esa historia y se propuso hacer una película”. Para Morales, la película es “profundamente argentina”. Y acotó: “es una historia argentina y le pasa a Beto Bubas, una persona muy argentina. Él ha encontrado una conexión con la naturaleza como muy poca gente lo ha logrado.”

Gerardo Olivares, el director, se detuvo en los motivos que lo llevaron a la realización del film: “Me hace especial ilusión esta historia, primero porque he creado una amistad con Beto. José me habló de él en el 2004, me contó que había llegado de historia y había conocido una historia fascinante. Durante más de 14 años, Beto estuvo viviendo en una casilla rodante, casi aislado del mundo. Y ahí comenzó su relación con las orcas. Comenzó a descubrir que entre marzo y abril siempre aparecía una familia de orcas, que desarrolló una estrategia de caza muy sofisticada. A mí eso me pareció fascinante. Poco a poco se fue acercando a ellas, hasta que un día decidió meterse al mar hasta la cintura”. Luego agregó que “un día, un periodista argentino oyó esta historia y viajó hasta allá, y fotografió a Beto junto a las orcas. La imagen apareció en una revista muy popular, que llegó a las manos de una madre con un hijo autista de 10 años, Agustín. Cuando vio esta foto, el niño puso su mano allí y sonrió. Era la primera vez que el niño sonreía. La madre se puso en contacto con Beto porque quería ver lo que le podía pasar a su hijo si entraba en contacto visual con las orcas. Y a partir de aquí, surge esta historia”.

Los protagonistas del film fueron consultados por EscribiendoCine en relación a su familiaridad con este singular espacio, de particular belleza. Joaquín Furriel se refirió a su primera visita, cuando era un adolescente: “Cuando me fui por primera vez a Península Valdés fue mi segundo viaje como mochilero. Hoy veo las fotos y no lo puedo creer, era muy chiquito. Fue a los 16 años, yo a mi hija no la dejaría, pero era otro mundo. Beto me mostró un lugar hermoso, no muy turístico. Antes de volver, le tomé fotos con mi celular a las fotos de aquel viaje, para que él las viera. Se quedó mirando una y me dijo “Joaquín, está sacada de acá”. Y estaba la casilla en donde vamos a filmar y se ve la imagen desde esa foto, que había tomado años atrás. Vi la foto y vi que en su mirada había cambiado algo. Y me dijo “estoy muy contento de que hagas de mí en la película”. Para mí, volver es muy especial. Es un paisaje que yo quiero mucho”Verdú, por su parte, expresó: “El actor que hace de mi hijo, hizo de Joaquín cuando era chico, en una serie. Hay muchas conexiones. Yo nunca estuve allí, fui solamente a El Calafate, y esa fue una de las experiencias más bellas de mi vida. Mi amiga Aitana Sánchez-Gijón me ha llenado la cabeza, me dijo que no hay nada comparable con eso. Y yo me quiero ir ya, quiero llenarme de toda esa energía.”

La pareja protagónica no escatimó en sendos elogios: “Me pareció una de las historias más bellas que he conocido. Y en estos días de ensayo, de preparación, ya me doy cuenta de que este será un rodaje feliz. Aunque haya sufrimiento en el rodaje. Con Joaquín nos entendemos muy bien, leyendo el guión me di cuenta de que es perfecto, es práctico, va al punto”, sostuvo la actriz de El Laberinto del Fauno. Furriel agregó: “Me enamoré de Maribel desde Belle époque, y ahora es un amor distinto. Para mí, trabajar con ella va a ser una de las más bellas experiencias. En estos días que estuvimos en contacto, durante la lectura, siento que creamos es un equipo hermoso. Tenemos una hermosa historia para contar. Beto tiene una integridad que vale la pena mostrar”.

El actor también se refirió a su estado de salud: “Yo tuve un ACV, ustedes saben, y le pregunté a mi neurólogo si podía hacer esta película. Él me dijo, “a ver, contáme”, y me dijo que tengo que hacerla. Creo que la película llegó en el momento justo. Es una película súper compleja, pero tenemos un gran equipo.” También elogió la idea de abordar una historia como la de Bubas. “Cuando estuve con Beto, me pidió que abra un Facebook para poder entrar al de él. A partir de un posteo, comenzamos a tener una buena discusión. Yo le dije que lo que quería explicarle se relacionaba con las fotos de Sebastián Salgado. Él me contó que estuvo con él dos semanas, pero que ignoraba que era tan importante. Ese es Beto. Había estado con Sebastião Salgado, que es como el Mick Jagger de la fotografía. Y Salgado cuando vino a Argentina, pidió convivir con él y fotografiarlo. A veces, en Argentina invisibilizamos a gente tan importante.”

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