EscribiendoCine
28/01/2016 12:17

Convencido de que no existe mejor manera de hacer cine que sea de forma cooperativa, el cineasta argentino José Celestino Campusano celebró hoy la primera exhibición de la película Contraviento, de Abel Amador Alcalá y David Villarreal, resultado del taller “Cinebruto”.

El Perro Molina

(2014)

José Celestino Campusano impartió este taller académico en Distrital Formación en julio de 2015 y al lado de jóvenes entusiastas rodó este material en el que se tomó la calle por asalto literalmente.

Se trata de que con este tipo de actividades haya vinculaciones profesionales. Es la primera vez que surge de este curso una producción audiovisual y lo he impartido en España, Perú, Bolivia y Brasil, por lo que a partir de ´Contraviento´ vamos a tener el objetivo de hacer una al terminar”, comentó.

El director de cintas como El Perro Molina y Fango, sostuvo que a diferencia de otros lugares donde ha sido difícil que la gente se ponga de acuerdo, “acá felizmente se dio de manera natural”.

Aunque reconoce que aún el cine depende de corporaciones televisivas o de festivales llamados canónicos, en los que dicen que si no pasas por ahí no haces carrera, con base en su trayectoria ha visto que los vínculos más poderosos son los que se hacen con la comunidad.

“Porque más allá de buscar los vínculos corporativos, que hacen que no haya cooperativos, nosotros buscamos no tener límites, es decir, hacerlo cooperativo ignorando las fronteras”, agregó.

Tras mencionar que con este sistema de cooperación propone que uno descubra su vínculo con la imagen, expuso que la base de Contraviento es real y contundente, porque existe el protagonista y el admirador en la vida real.

La cinta narra cómo un hombre de posición económica holgada pero con un problema mental, prefiere deambular por las calles de Tepito que vivir con su familia. A su vez, un joven estudiante lo persigue, siempre escuchando fielmente los pensamientos que el hombre va compartiendo a la sociedad.

De acuerdo con los promotores del material, éste fue filmado durante un mes sólo los fines de semana, toda vez que sus directores Abel Amador Alcalá y David Villarreal viajaban de sus lugares de origen Aguascalientes y Puebla, respectivamente, al Distrito Federal.

Al tomar la palabra, Villareal compartió que este taller le sirvió para comprobar que el cine no tiene porque ser tan complicado para hacerse, si se trabaja bajo la premisa de Campusano, que es hacer películas cooperativas.

“Cooperar y pasión son los elementos que se conjugan en este tipo de producciones y lo mejor de Contraviento es que nos encontramos gente que estamos muy dispuestas. Fue como una orquesta y más que el resultado, el proceso fue delicioso”, mencionó.

Por su parte, Alcalá señaló que esta película fue muy incluyente por lo que no solo hay una mirada. “Todos proponían y eso hacía que el proyecto se enriqueciera y tomará vida”, agregó.

Bajo ese tenor, indicó que estas formas de hacer cine abren las posibilidades para seguir haciendo Séptimo Arte más allá del mercantilismo.

Contraviento forma parte del programa de actividades de Distrital Festival, que en su sexta edición continúa hasta el 11 de febrero próximo.

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