Emiliano Basile
21/09/2015 13:32

La argentina Eva no duerme participa de la competencia oficial del 63 Festival de San Sebastián, certamen español que se realiza del 18 al 26 de septiembre. La película es un onírico retrato sobre el destino que sufrió el cadáver de Eva Perón, que cuenta con las actuaciones de Gael García Bernal, Denis Lavant, Daniel Fanego, Sofía Brito e Imanol Arias, entre otros.

Eva no duerme

(2015)

El director Pablo Agüero (77 Doronship) recurre a un tema candente en Argentina: la figura de Eva Perón, amada y repudiada con la misma pasión. Y lo hace a través de una de las historias más oscuras y macabras relacionadas con quien fuese denominada la abanderada de los humildes, la odisea que obtuvo su cuerpo convertido en símbolo, manipulado, prohibido, y robado por diferentes procesos políticos.

La historia está dividida en tres apartados bajo los títulos de “El embalsamador”, protagonizado por Imanol Arias, “El transportador” por Denis Lavant, y “El dictador” por Daniel Fanego. Pero así mismo el film cuenta con una suerte de prólogo y epílogo donde Gael García Bernal compone a la figura siniestra y relevante en el destino del cadáver: el almirante Emilio Eduardo Massera. El primer apartado será dedicado a los sucesos ocurridos con el anatomista español Pedro Ara Sarria, el segundo con el coronel Carlos Eugenio Moori Koenig y el tercero con el Coronel Pedro Eugenio Aramburu.

Un excelente material de archivo -visual y sonoro en óptimas condiciones- recupera hechos verídicos y los relaciona con la ficción narrada. Porque aquello que se cuenta tiene una función alegórica y sombría sobre la veracidad de lo sucedido, distanciada de la representación literal y anclada en su poder simbólico e interpretativo. No por nada el film tiene una puesta teatral y una estética expresiva que apunta más a dar un testimonio onírico de los hechos que a contar una verdad absoluta. De ahí el carácter controversial del film.

La película arranca con la luz frontal de los faroles de un auto que trazan un camino en la oscuridad. Desde ellos se acerca el personaje de Bernal a cámara mientras escuchamos su voz decir “Cometimos un sólo error, no deshacernos del cadáver de Evita”. Es el comienzo del film que volverá una y otra vez sobre ciertas ideas expresadas a diario por la derecha más recalcitrante. Filmada casi en penumbras, a lo que el director dirá “Hoy en día el cine está tan iluminado que se pierde la posibilidad de trabajar con las luces y sombras”, Eva no duerme juega constantemente con los contrastes (lumínicos, ideológicos, simbólicos) para complejizar aún más aquello que expone en pantalla.

El otro recurso es el sonido, siempre generando capas de sentido sobre una imagen austera en personajes y cantidad de elementos en el cuadro, (“el sonido da esa posibilidad que la imagen no, agregar capas sobre capas para fusionar sentidos” añade Agüero) para dar con una película que socava en las entrañas de la historia argentina.

Una película sobre un símbolo difícilmente sea sencilla de digerir. Como comenta el director “Evita hoy en día sigue siendo la figura política más presente de Argentina. Los buenos directores argentinos no se animarían a abordar un tema que casi desafía el buen gusto, sobre un personaje histórico tan conocido. Pero a su vez Evita es un personaje profundamente conmovedor. Antes de entender de política lo que me ha hecho llorar es la voz de Evita, la tragedia social resuena en su timbre de voz”.

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