Emiliano Basile
03/09/2015 18:53

La 72 Mostra de Venecia, que se realiza del 2 al 12 de septiembre, recibió con efusivos aplausos a la mexicana Un monstruo de mil cabezas, la última película de Rodrigo Plá, presente en el festival. Un interesante espiral de violencia en un clima cargado de tensión para narrar desde los diferentes puntos de vista de los implicados un particular caso. El público y prensa asistente en la sala quedó sorprendido ante la magnitud del film.

Un monstruo de mil cabezas

(2015)
9.0

El uruguayo radicado en México, Rodrigo Plá (Desierto adentro, La demora), retoma su temática predilecta: las causas y motivos de la violencia física y psicológica, a través de un conflicto surgido por un perverso sistema de salud. Las víctimas son Sonia Bonet (Jana Raluy), su esposo e hijo, quienes sufren la falta de asistencia no proporcionada al hombre de familia enfermo de cáncer. Ante los reiterados dolores, Sonia busca junto a su hijo la atención de su doctor de cabecera. Ante la negativa de este, recurre a métodos desesperados para obtener su escucha.

Desde la adolescente que atiende en la clínica hasta la accionista de la empresa, la película circula por cada personaje que pasa de víctima a victimario con velocidad e ingenio. Rodrigo Plá genera una sensación de claustrofobia latente en este universo mercantilista que se aprovecha de la necesidad del otro. La narración desde los distintos personajes ayuda a comprenderlos en sus miserias y egoísmos.

Pero también, articula un film como si se tratara de un rompecabezas que va debelando su misterio con el correr de los sofocantes minutos. Es en este punto, donde por momentos la acción se ve forzada a ciertos cambios de registros para cerrar el círculo planteado. Sin embargo, es la potencia de las escenas, -y no el capricho- aquello que sugiere un cambio de punto de vista para alivianar la carga dramática del film.

Un monstruo de mil cabezas, basada en la novela homónima de Laura Santullo (también guionista de la película), retoma mediante flashbacks varios momentos para reordenar y argumentar los acontecimientos cuyo fin es construir una crítica sólida y contundente sobre las verdaderas víctimas de la violencia: el ciudadano común.

Rodrigo Plá, que en 2007 recibió en Venecia el Premio Luigi De Laurentis por su Opera Prima La Zona, se afirma para llevarse el galardón mayor de la competencia “Orizzonti”, la segunda en importancia de la 72 Mostra de Venecia.

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