EscribiendoCine
29/08/2015 12:39

Damiana Kryygi, un documental de Alejandro Fernández Mouján, que denuncia la sangrienta historia de humillación de los pueblos originarios del Paraguay, perseguidos, masacrados y vendidos como sirvientes, recibió el premio al Mejor Documental 2015 de la Sociedad Americana de Antropología Visual.

Damiana Kryygi

(2015)

El premio recibido por el film de Alejandro Fernández Mouján será entregado en noviembre próximo en Denver, Colorado, Estados Unidos, durante el Film and Media Festival 2015.

Para denunciar la persecución de esos pueblos, la película toma el caso de Damiana, una niña de la etnia Aché capturada en 1896 tras la matanza de su familia y convertida -obscenamente, incluso después de muerta- en un objeto de estudio científico en Argentina y Alemania.

Damiana Kryygi parte de la necesidad del cineasta de responder a la mirada torturada de esa niña indígena, que fue fotografiada desnuda en 1907 -poco antes de morir de tuberculosis- como parte de los estudios que luego se extendieron a sus restos óseos, llevados al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, y a su cabeza, enviada a Berlín.

Los Aché del Paraguay oriental son un pueblo de cazadores-recolectores perteneciente a la familia tupiguaraní, son antiguos nómades de las selvas subtropicales y las últimas bandas libres fueron forzadas al sedentarismo en la década de 1970, a partir de ese momento no poseyeron más bosques para vivir en autarquía económica y seguir con sus formas de subsistencia ancestrales.

El período histórico en el que Damiana fue capturada y convertida en un objeto de estudio científico era el mismo en que en países de Europa como Francia y Alemania existían zoológicos humanos, donde eran exhibidos indígenas llevados desde distintas colonias de América y África, y en la que -tras la denominada Campaña del Desierto- en Argentina los indios eran mostrados como rarezas al público en el Museo de La Plata.

El caso de sometimiento y humillación de Kryygi comenzó en 1896 en la densa selva paraguaya, cuando era apenas una niña de tres años y sobrevivió a la masacre de su familia, perpetrada por una familia de colonos blancos que la tomaron prisionera y que pasaron varios días buscándolos para vengar la muerte de un caballo, que los indios habían usado para alimentarse.

Tras la matanza, la niña fue bautizada por sus captores con el nombre de Damiana y obligada a trabajar como sirvienta, pero luego fue entregada a antropólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata en Argentina, quienes la convirtieron en objeto de interés científico en el marco de sus estudios raciales.

En 1907, a la edad de 14 años fue internada en una institución psiquiátrica, donde la fotografiaron desnuda dos meses antes de que muriera de tuberculosis, luego de lo cual -y aún muerta- los estudios sobre su cuerpo continuaron en La Plata y también en Berlín, a donde fue enviada su cabeza.

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