Ezequiel Obregón
12/03/2015 12:26

Está documentado históricamente que, tras las fallidas invasiones inglesas, un grupo de prisioneros fueron derivados a los territorios de las actuales provincias. San Luis no fue la excepción, y la historia dirigida por Carlos M. Jaureguialzo y Marcela Silva y Nasute (también guionista) imagina el encuentro entre una viuda criolla y un prisionero irlandés; motivo para revisitar imágenes de la historia argentina.

El prisionero irlandés

(2015)

Los realizadores presentaron la película junto a los actores Alexia Moyano y Tom Harris, también ilustrador de las bellísimas imágenes con las que comienza el film.

“El guión me hizo acordar mucho a la historia de mi familia, que del lado de mi mamá vino de Noruega. Desde ese lado, me sentía cercana al personaje. También una parte de mi familia que vive en el campo; viven aislados, hablan por radio, tienen luz de motor. Las gallinas y los caballos, la tierra y el viento; para mí eran lo normal. Me conecté con esa parte de la película”, comentó Marcela Silva y Nasute, sobre la génesis de su historia. La cuestión idiomática fue un asunto a destacar, sobre todo porque para ella “Es muy difícil hacer una película de época y saber cómo los personajes van a hablar.” En la misma sintonía, el protagonista, Tom Harris, comentó: “Está todo en el guión, estaba todo escrito. Como personaje, para mí había una investigación de época, pero trabajamos con el guión”.

Alexia Moyano se refirió a la conexión que pudo establecer con su personaje, mujer que, poco a poco, se enamora del prisionero: “Yo soy descendiente de irlandeses y siempre quise escribir sobre el tema. Mi situación familiar es bastante cercana a esa época. En el 2008 hubo un concurso de San Luis Cine cuyo tema era la vida cotidiana en la época de la revolución. A partir de allí, empecé a investigar la revolución pero en las provincias. Los prisioneros que fueron llevados a las provincias son un hecho real.”

Carlos M. Jaureguialzo se refirió a las complicaciones del rodaje: “Las películas que transcurren en exteriores son por demás complicadas. Ocurría muchas veces que las mejores locaciones eran las que estaban más lejos; la locación no puede estar a más de 30, 40 km. de los lugares en donde estás durmiendo. Había que ir revirtiendo eso, a veces uno se tenía que ir mudando. Nosotros filmamos una parte de la película en San Luis, y la parte del rancho cerca de Tandil. Allí teníamos la posibilidad de filmar prácticamente a 360 grados, sólo había una antena que borramos en post-producción. Luego, el asistente de dirección nos decía: ‘de cada cinco días, llueven seis’, sumado a que el camino era de arcilla y por eso teníamos que ir a filmar en un tractorcito”. No obstante, el director de Matrimonio, prefiere filmar en exteriores: “Si pudiera elegir, me gustan más los exteriores. Filmar en la ciudad es complicado, no hay lugares insonorizados… En la ciudad hay que resolver el tema de los sonidos, la hora del día, la gente que pasa… Una serie de complicaciones.”

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