Juan Pablo Russo
02/01/2015 20:36

En épocas de balances, listas y demás subjetividades proponemos mirar el vaso medio lleno de todo lo que nos dio el cine argentino en 2014 con diez razones para celebrar un año -que por diversos motivos- quedará en la historia. ¿O alguién opina lo contrario?

Relatos salvajes

(2014)

El año comenzó con El cerrajero, de Natalia Smirnoff en la competencia de Sundance, y siguió con La tercera orilla, de Celina Murga, e Historia del miedo, de Benjamin Naishtat, en Berlín; Relatos salvajes, de Damián Szifrón; Refugiado, de Diego Lerman; El Ardor, de Pablo Fendrik, y Jauja, de Lisandro Alonso, en Cannes; Dos Disparos, de Martín Rejtman, y La princesa de Francia, de Matías Piñeiro, en Locarno; Aire libre, de Anahí Berneri, en San Sebastián, y El Patrón, radiografía de un crimen, de Sebastián Schindel, en Varsovia. Además de la masiva participación de películas en festivales como Sitges (El día trajo la oscuridad, Naturaleza muerta), Rotterdam (Réimon, Tres D), Roma (Ragazzi), Guadalajara (premio para Ciencias Naturales), Toronto (estreno mundial de Lulu), New York, La Habana, Lima, Sanfic, Cartagena, Biarritz, y la lista sigue.

2- Los 3.426.219 espectadores de Relatos salvajes, que la convirtieron en la película argentina más taquillera desde que se manejan cifras oficiales. Además, del éxito en el exterior con una recaudación total de casi 30 millones de dólares y la casi segura candidatura al Oscar.

3- Los 178 (106 ficciones y 72 documentales) estrenos argentinos -de los cuales 13 son coproducciones filmadas en otros países- que llegaron a los cines y que según Ultracine fueron vistos por 7.706.856 espectadores. Aunque esa suma aumenta si se computan los lugares de exhibición alternativos, festivales, proyecciones gratuitas y demás.

4- Los cerca de 500.000 espectadores que pasaron por el Gaumont para ver cine argentino.

5- El éxito inesperado de Muerte en Buenos Aires, ópera prima de Natalia Meta, que gracias a una gran campaña publicitaria convocó a 464.622 de espectadores. Cifra impensada para una película sin estrellas y que demuestra que la publicidad es un pilar fundamental a en el proceso de una película.

6- La repercusión internacional de los cortometrajes Padre, de Santiago Bou Grasso, y La Reina, de Manuel Abramovich, que cosecharon premios en la mayoría de los festivales en los que se presentaron.

7- La consolidación de Ventana Sur como el mercado cinematográfico más importante de América Latina.

8- El gran nivel de producciones realizadas en diferentes provincias como Deshora, de Bárbara Sarasola-Day, en Salta; El Bumbún, de Fernando Bermúdez, en La Rioja, Bronce, de Claudio Perrín, en Rosario; Algunos días sin música, de Matías Rojo, en Mendoza; #Navidad, de Diego Adrián de Llano, en Mar del Plata y la reconfirmación de que Córdoba sigue siendo un referente del cine que se hace en el interior del país con obras como Atlántida, de Inés Barrionuevo; Ciencias Naturales, de Matias Lucchesi; Tres D, de Rosendo Ruíz; El grillo, de Matías Herrera Córdoba; El último verano, de Leandro Naranjo, y La Laguna, de Gastón Bottaro y Luciano Juncos; entre otras.

9- Los más de 120 festivales que se hacen a lo largo y ancho de la argentina masiva participación del público como fueron los casos del Festival de las Tres Fronteras, el Festival Ventana Andina o el de Cosquín.

10. El gran nivel de cine argentino visto en el 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, con más de 60 películas en sus diferentes apartados, que mostró un panorama alentador de lo que nos deparará en cuanto a calidad y variedad el 2015.

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