Juan Pablo Russo
29/11/2014 12:26

Once cortometrajes de diferentes géneros y estilos pero con un altísimo nivel integraron la competencia argentina del 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Propuestas que van de lo experimental a lo fantástico y de la animación a la comedia romántica pudieron verse dentro de un apartado que se caracterizó por la diversidad, el riesgo y la calidad de los mismos.

Música en espera

(2009)
8.0

El programa competitivo arrancó con Autosocorro, un documental experimental de Julián D’Angiolillo que retrata el trabajo en las cuevas del Grupo Espeleológico Argentino. Con un gran tratamiento sonoro y una cámara que apela a cuanto recurso sea necesario, el director de Hacerme feriante construye un relato en donde la percepción será una parte fundamental para entender la propuesta estética.

En Cómo olvidar un amor en 21 pasos, Julieta Steinberg (guionista de Música en espera), dirige, escribe y protagoniza en forma de comedia el derrotero personal de una mujer que no puede superar la ruptura amorosa con su ex novio, un director de cine. Originalidad y una nueva forma de catársis en medio de una crisis.

El cumpleaños de Darcy, dirigido por Diego Franqui, retrata de manera documental y en apenas seis minutos una historia de identidad de género desde un lugar poco común. Un hombre con una vida hostil, que es rechazado por su familia, solo quiere tener una fiesta de cumpleaños y mostrarse tal cual es.

Uno de los trabajos más arriesgados tanto estética como narrativamente fue La gaviota, de Esteban Perroud. Filmado durante la gira que un grupo de reconocidos actores argentinos dio por Francia con La Gaviota de Chejov, la historia focaliza en María (María Figueras), una de las actrices que de repente deja de hablar. Entre el backstage, la propia representación de la obra, viajes y relax, Perroud registra esos momentos con su cámara movediza para lograr un trabajo de quiebre en el que la ficción y la realidad se fusionan con la obra de Chejov.

En Inmentis Francisco de la Fuente mezcla fantasía y thriller en una historia en la que el espacio temporal será tan decisivo como en el cine de Christopher Nolan. Como si fuera un deja vú, un hombre (Javier Drolas) vivirá sucesivamente las distintas etapas de una serie de crímenes dentro de un mismo espacio y tiempo. Tratando de escapar volverá sistemáticamente al mismo lugar, sin importar cual camino elija tomar.

Nueve segundos, de Gastón Siriczman, fue la única animación del apartado. El mismo director del premiado Marcela, recurre al mismo personaje de su corto anterior para contar la historia de una mujer y un guardafaro, también con el tiempo como pieza fundamental del conflicto.

En Pueblo Mariano Tobar apuesta al montaje intercalado para adentrarnos en un crimen pasional protagonizado por un muchacho, un joven vecino y la madre del primero. Un trabajo arriesgado narrativamente donde el tiempo y el espacio serán dos protagonistas más.

Recalculando, de Ingrid Pokropek, se pregunta qué pasaría si la tecnología tuviera vida propia y empezará a decidir sobre nuestro destino. Un hombre en un auto y un GPS serán las piezas de esta comedia en la que la rutinaria vida de Rubén tomará otro giro gracias a su GPS.

Rieles, de Gual Mostaje, se inspira en un dibujo de Quino, para narrar una historia fantástica de seres desencontrados en el tiempo. Con una impecable reconstrucción de época y un gran trabajo de fotografía y edición, Rieles apuesta a un cine surrealista y de rupturas.

Lucila Las Heras, también se juega por una puesta en escena ambientada en otra época para La ventana abierta. Una mujer, una niña y un visitante protagonizan una historia que vira del drama a la comedia de una manera tan inteligente que dejará al espectador sin palabras ante la resolución del conflicto.

El apartado competitivo de cortos argentinos cerró con Zombies, en el que Sebastian Dietsch (Mar del Plata), mezcla el cine de terror y la comedia romántica para hablar de los engaños amorosos de una pareja mientras el mundo es invadido por zombies. Una propuesta inteligente, de absoluta originalidad, narrada a la perfección y con dos actores magníficos que atraviesan todos los géneros con una naturalidad increíble.

Sin duda la selección de cortos del 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata fue una de las más parejas, creativas y arriesgadas de los últimos años. Con directores así, el futuro del cine está asegurado.

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