Benjamín Harguindey
02/10/2014 14:43

Dentro de la competencia de ficción de la 23 Edición del Festival Biarritz Amérique Latine se presentó Regreso a Ítaca (Retour a Ithaque, 2014), la nueva película del francés Laurent Cantet basada en la autobiografía del escritor cubano Leonardo Padura con las actuaciones de Jorge Perugorría y Néstor Jiménez, entre otros.

Regreso a Ítaca

(2014)

Regreso a Ítaca es una “película de terraza”, como El asadito (2000) antes de ella o para el caso La terraza (1963). La unidad dramática de la obra requiere que ninguno de los personajes abandone del todo el espacio, aunque tenemos entradas y salidas y distanciamientos que separan una escena de la siguiente.

El Odiseo al que alude el título es Amadeo (Néstor Jiménez como alter ego de Leonardo Padura), un escritor cubano que ha regresado luego de varios años de exilio en España a su nativa La Habana. El retorno es la ocasión perfecta para reunirse a celebrar con sus viejos amigos de escuela en la terraza de casa de uno de ellos. Amadeo es el colérico del grupo; luego tenemos a Aldo, el melancólico; Rafa, el pusilánime y Tania, la biliosa. También hay un quinto, Eddy, que va y viene.

La acción comienza de día. Los cofrades rememoran el “período especial” del país. Recuerdan cantitos, travesuras, otros compañeros. Vamos descubriendo qué hace (o no hace) cada uno. Amadeo es un escritor que no escribe, Rafa es un pintor que no pinta, Aldo es un ingeniero con el indigno trabajo de fabricar baterías con basura, etc. Al rato se les une Eddy, un malandra de buen corazón que ha triunfado en el mercado negro cubano.

Cae la noche y los personajes comienzan a chocar entre sí. Saltan las viejas historias, los viejos resentimientos. Se recriminan. En el centro de todo se encuentra Amadeo, que abandonó a sus amigos en el peor momento y ahora ha regresado igual de inoportunamente. ¿Por qué se fue? ¿Por qué no volvió entonces? ¿Por qué vuelve ahora?

Cada personaje cuenta con su pequeño relato trágico de anhelo y miseria, y se turnan a lo largo de la noche para narrarlo. Hacen acordar a la tripulación del Barco de las Almas Perdidas (alias Panal de Miel) de Los Simpsons. Lo cierto es que ninguno es particularmente interesante. Los actores son magníficos en sus papeles, colmados de emociones pasivas y agresivas entre sí, pero sus historias no son ni tan atrapantes ni tan conmovedoras como pretenden.

El director es Laurent Cantet, otrora realizador de Entre los Muros (Entre les murs, 2008). Con muy pocos recursos, actores y locaciones logra plasmar una idea clara y tangible del enorme mundo que pretende ilustrar fuera de campo. Pese a un guión esquemático poblado por personajes esquemáticos que se comportan esquemáticamente, Regreso a Ítaca es una película atractiva, con actuaciones muy buenas por parte de los intérpretes – Jiménez en particular – y una destacable confianza sobre su material.

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