Andrés Nicolás Martín
19/05/2014 13:16

El enviado especial de EscribiendoCine en la 67 Edición del Festival de Cannes, que este año cuenta con una gran presencia argentina, ofrece una crónica diaria de las películas en competencia.

Grace de Mónaco

(2014)
10

Grace de Mónaco, de Olivier Dahan con Nicole Kidman y Tim Roth (Película de Apertura): Especie de telefilm (muchísimo presupuesto) con aires de melodrama + tintes políticos + traiciones principescas + alborotos familiares. Película ideal para abrir el festival, no por su calidad artística sino por todo lo que se generó por fuera: red carpet muy glamorosa, polémica con la familia monarcal quienes no autorizaron esta "versión" de la tormentosa vida de Grace Kelly como su alteza del vecino principado de Mónaco. 4 Puntos

Timbuktu, de Abderrahmane Sissako (Competencia Oficial): Con esta película del mauritano Sissako (Bamako) nos metemos de lleno en el verdadero Festival de Cannes y lo que habitualmente ofrece. Película durísima sobre cómo los fundamentalistas jihadistas hacen todo tipo de atrocidades basándose en la Ley y voluntad de (su) Dios. Por momentos demasiado explícita (escenas con lapidaciones y fusilamientos incluidos) pero cuando baja el tono y apela a lo más cotidiano, la película demuestra lo absurdo y lo terrible del régimen en el que vive sometida esta gente de Mali. Tumbuktu tiene un final desolador que poco tiene que ver con el glamour que se floreaba en ese momento en el Palais des Festival al finalizar la proyección de la película de Sissako. Cannes rules...8 Puntos

Mr. Turner de Mike Leigh (Competencia Oficial): Basada en el pintor inglés Joseph Mallord William Turner esta biopic (otra más en Cannes 2014) se centra en la vida de este pintor inglés del siglo XIX conocido por sus obras panorámicas y paisajistas que actualmente se pueden encontrar en la Tate Gallery de Londres. Mr. Turner es la típica película inglesa muy correcta que se termina transformando en algo tímida y anodina, fiel a lo último de la filmografía de su director, Mike Leigh. No está mal pero entre las actuaciones demasiado repetitivas y su larga duración, hacen que uno empiece a sentir el tedío...aunque el resultado es aceptable. 6 Puntos

Party girl, de Marie Amachoukeli, Claire Burger y Samuel Theis (Una cierta mirada): Por fin una película simpática. Cuenta la historia de Angelique, una señora de unos 50 años que trabaja en un cabaret y que decide casarse con uno de sus clientes. Esto le permitirá recuperar a su familia y proyectar un nuevo futuro aunque no demuestra seguridad por elegir este nuevo rumbo en su vida. Si la película se sostiene es por la gracia de Angelique (la protagonista). Party girl es convencional, edulcorada, con una puesta en escena y con decisiones estéticas bien festivaleras pero no por eso noble en lo que busca contar. 5 Puntos

Captives, de Atom Egoyan (Competencia Oficial): Otra película con gente encerrada, literal y figuradamente. Este thriller del canadiense Atom Egoyan se mete en un mundo de pedófilos y secuestradores de niños. La película está narrada a cuchillazos, con saltos temporales extraños y elipsis tramposas. Sumado a que ciertos personajes son extremadamente caricaturescos rayando lo ridículo, sino prestar especial atención al villano de turno. En fin, el resultado de esta película obliga a preguntarse cómo pudo llegar a Cannes. Obviamente, esto no significa que Cannes sea, sí o sí, el mejor festival de cine del mundo. Esta claro que es único, el más importante y el más reconocido, pero este tipo de películas seleccionadas para la Competencia Oficial sí le bajan la vara. 9 Puntos.

Foxcatcher, de Bennett Miller: (Competencia Oficial) Como lo hiciera [#Persona,560 en su Virginia Woolf de Las horas, ahora es el turno de Steve Carell en calzarse una nariz de utilería. Y  Carell está muy bien, es la típica actuación de papel seriote que un comediante debe hacer. Una eficaz manera de definir qué es Foxcatcher es decir que es una versión ligth de El lobo de Wall Street. La película de Miller narra la ochentosa historia de un magnate americano (John Du Pont) que se fanatiza con la lucha libre y se obsesiona con dos hermanos referentes de este deporte para promoverlos a participar de los Juegos Olímpicos de Seúl (1988). En contraposición con la de Scorsese, Foxcatcher es desacelerada, introspectiva, cuidada y bastante contenida. Además, no relata el origen del multimillonario, sino que toma un momento en particular de su vida. Lo notable de la película es que las actuaciones del trío Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo, están más que bien. Por acá la gente anda diciendo que ya están haciendo lobby para el Oscar (de marzo 2015). 6 Puntos.

Bird people de Pasacale Ferran (Una cierta mirada). La nueva propuesta de la cincuentona Pascale Ferran resulta interesante. El inicio de la película lo confirma. Arranca con una serie de planos de un aeropuerto. Hay algo de documental en esa secuencia que muestra la dinámica de esas mini ciudades que son los aeropuertos. Hasta que un momento, Ferran elige a sus dos protagonistas. El primero es un hombre de unos 40 años, medio yuppie, que decide renunciar a todo: a su matrimonio, a su trabajo y a su rutina. Y lo hace desde una habitación de un hotel 5 estrellas (el Hilton de Charles De Gaulle) en el cual trabaja el segundo personaje, una chica que se desempeña como mucama y que también se siente frustrada. Digamos que la primera historia (la del hombre que patea el tablero) está muy bien narrada y que al desarrollarse en ese claustrofóbico cuarto de hotel funciona muy bien como metáfora de su estado actual de ánimo. En cambio, en la historia de la chica todo se complica. En la gacetilla de prensa de Bird people hay un pedido explícito de la directora de la película que pide que no se cuente este detalle argumental. No lo vamos a contar pero lo que sí vamos a decir es que gracias a este cambio que se produce en la película es donde se origina el problema. Y es donde aparecen un cúmulo de alegorías y metáforas sobre la libertad, la elección de nuevos caminos y la posibilidad de escapar del encierro que a veces nos produce la rutina. Está claro que en algunas películas la obsesión por el mensaje (como decía François Truffaut, para mensajes está el correo) termina redundando tanto que termina por asfixiarnos con tanta lección de vida. Bueno, esto es lo que pasa en ésta. 5 Puntos

Futatsume No Mado (Still water), de Naomi Kawase (Competencia Oficial). Actualmente, está de moda entre los críticos pegarle a lo último que viene filmando Naomi Kawase. Nuestra sensación es que ella sigue ampliando sus obsesiones que se repiten en cada película pero que a su vez, las profundiza. Y es por esto que no vemos repetición. Ella tiene una fórmula. Pero no cualquiera puede filmar con la sensibilidad que la caracteriza. En Futatsume No Mado está todo Kawase; amor, ausencia, muerte, rituales, chamanes, agua, viento, baile y alegría. Siempre, y esta no es la excepción, las imágenes y los sonidos en Kawase provocan grandes momentos de emoción, misterio y vitalidad. La música, el baile y esos rituales milenarios sirven como explosión catártica. Futatsume No Mado es sensorial, texturada, calma, intensa, tortuosa y a su vez, perturbadora como ella, como Naomi Kawase. 9 Puntos.

Adiós al lenguaje, de Jean-Luc Godard (Competencia Oficial). Ver una de Godard en el patio de su casa no tiene precio. Con casi 84 años este viejo zorro ex crítico de Cahiers du Cinema e integrante de la influyente Nouvelle vague, sigue filmando. Y lo más curioso es que esta vez lo hace en 3D. Adiós al lenguaje es bien godardista. Para aquellos fanáticos del francés no se van a sentir defraudados. Al inicio de la película aparece escrito 3D en color rojo fuego bien adelante de la pantalla en perspectiva con la tercera dimensión y a la altura de la pantalla se lee 2D. Es decir, que ya sabemos con qué nos vamos a encontrar. Y así transcurre la película, entre patchworks de imágenes yuxtapuestas, saturadas, deformadas, sonidos cortados, leiv motiv musicales intensos, y otros tantos recursos visuales que van desordenándonos la narración. Como siempre pasa con Godard, hubo gente que a los 10 minutos se levantó del asiento y se fue insultando. 8 Puntos

Lost river, de Ryan Gosling (Una cierta mirada). El paso de Ryan Gosling por Cannes causó mucho revuelo. Donde él estaba se producía un griterío como ocurre con los ídolos de las adolescentes. Lost river es su ópera prima. El galán de moda se pone por primera vez detrás de cámara. Digamos que su debut significa una apuesta fuerte como debe ser toda primera película. Gosling nos muestra un paisaje desolador, una ciudad en ruinas como sí un tifón hubiese pasado por allí. Pero, en realidad, es el panorama de una de las ciudades que más sintió el efecto de la crisis de los Estados Unidos: Detroit. La mirada de Gosling es cruda, utilizando imágenes y sonidos impactantes. Algo de David Cronenberg y una pizca de David Lynch sirven como referencia del estilo de lo que vimos del Gosling director. Por momentos la película no ahorra en excesos formales, eso hace que decaiga el interés por la narración, eligiendo regodearse con su derroche de colores y sonidos. Gosling pone toda la carne al asador y no ahorra sutilezas. Y ese el problema de una película que funciona de a ratos. 6 Puntos

Dos días, una noche, de Luc y Jean-Pierre Dardenne (Competencia Oficial). El regreso de los hermanos Dardenne a Cannes. Otros que se sienten como en su casa acá en La Croissette. El primer y gran mérito que tiene la películas es que lograron afear a Marion Cotillard. Y claro, el motivo principal es que su papel lo requiere. Porque los personajes que viven en las películas de los Dardenne sufren, la pasan mal y viven en condiciones inestables. En Dos días, una noche la historia de centra en una mujer que está a punto de perder su trabajo cuando su jefe somete su continuidad laboral a una votación con sus compañeros de trabajo. El problema no solo esto ya que aquel que vote a favor de su continuidad perderá el bono anual. Es decir, que todos están a prueba de un dilema moral complicado, como sucede en todas la películas de estos hermanos. El relato se mueve en los intentos de esta mujer en tratar de convencer a más de 8 de sus compañeros que resignen ese bono por ella. Tiene un fin de semana para hacerlo y la películas la persigue en cada uno de esos encuentros, en sus momentos de angustia y sus pasajes de resignación. Como viene pasando con mucha películas de este Cannes, el cuestionamiento que surge es la repetición de fórmulas autorales. En este caso, Dos días, una noche se vuelve un poco repetitiva pero igualmente se disfruta de esa mirada particular de esos problemas sociales y morales que tiene la sociedad francesa. 7 Puntos.

El cuarto azul, de Mathieu Amalric (Una cierta mirada). Adaptación de la homónima novela de Georges Simenon, uno de los escritores más prolíficos de la literatura detectivesca y creador del mítico detective Magret. Lo primero que hay que decir de El cuarto azul es que Mathieu Amalric, además de ser un actor consagrado, es un gran director. Esta historia de amantes y amores fatales remite inmediatamente a La Femme d'à côté de Truffaut. En la película hay una desfragmentación de la narración pero distinta y más compleja que en Captives de Atom Egoyan. La objetividad de la narración gira constantemente utilizando varios puntos de vista: la policía tiene su versión de la historia, el protagonista y la amante también. Entonces el relato se muestra arbitrario, corrige lo que mostró contradiciendo lo que se dijo, retrocede y se modifica. Como sí la investigación policial se hiciera en vivo. O mejor dicho, como si el montajista y el director hicieran su trabajo adelante de los espectadores. Esta claro que esta decisión es una manera de reflexionar sobre el relato y el montaje cinematográfico. El cuarto azul es de lo mejor de Cannes. 9 Puntos.

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