Andrés Nicolás Martín
19/05/2014 12:31

El caso de Lisandro Alonso es único. Su filmografía cuenta (por ahora) con cinco películas y su totalidad fue presentada en el Festival de Cannes. Es decir, que realizador argentino tiene una efectividad absoluta: película que estrena, película que pasa por La Croisette. Fue el caso de La libertad en 2001, Los muertos en 2004, Fantasma en 2006, Liverpool en 2008 y ahora le tocó el turno a Jauja.

Jauja

(2014)

Y justamente, Jauja es su primera película con varios cambios que la diferencian de sus cuatro predecesoras. En primer lugar, la cabeza de elenco es Viggo Mortensen, un actor que tiene un perfil muy ecléctico ya que puede protagonizar un tanque como El señor de los anillos y actuar en películas con ambiciones más pequeñas. Otra sustancial novedad es que Alonso comparte con Fabián Casas la autoría del guión, cuando antes él mismo se encargaba de la escritura. Y por último, el presupuesto de Jauja es mucho mayor comparado al resto de sus películas.

La primera conclusión que surge es que estas innovaciones han potenciado el cine de Alonso. Jauja amplia su universo creativo renovando búsquedas estéticas y narrativas.

En la primera parte de Jauja abundan planos fijos como si fueran momentos de espera, de transición para lo que vendrá. Alonso juega a extenderlos, coquetea con suspensiones temporales y con sus habituales "tiempos muertos". Es que tiempo y espacio son la clave de acceso a Jauja. Una película sobre trayectorias donde los personajes emprenden viajes para enfrentar su destino.

Cuando muchos comparan las películas anteriores de Alonso con Jauja dicen que ésta resulta ser la más narrativa de todas. Esta afirmación es una verdad a medias. Aunque en Jauja hay un conflicto más evidente, convengamos que tanto en La libertad como en Los muertos, Fantasma o en Liverpool hay líneas narrativas latentes. Obviamente, más finas, más contemplativas.

Suele decirse por ahí que los grandes autores de la historia del cine hacen siempre la misma película. Esto suena un poco despectivo para cualquier director de cine al confundir marcas autorales con repetición de fórmulas. Sin embargo, si a esta frase (hecha) la aplicáramos al cine de Alonso deberíamos refutarla inmediatamente. Jauja es el ejemplo más contestatario.

En conclusión, la mirada de Alonso sigue siendo audaz y alejada de cualquier tipo de convención. Su estilo lo convierte en uno de los cineastas más importantes de la actualidad. Por suerte, tenemos el privilegio de ser contemporáneos de Alonso. Claro: no es fácil el acercamiento. A veces lo radical es sectario. Puede que Jauja, ese lugar de abundancia y felicidad que se lee al inicio de la película, sea el resumen del cine de este autor: ese espacio a donde todos quieren llegar pero que pocos pueden acceder.

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