Juan Pablo Russo
15/03/2014 11:55

Dentro de los adelantos del cine argentino que se viene se presentaron en la 10 Edición de Pantalla Pinamar las primeras imágenes de Los Dioses de Agua, novena película de Pablo César, filmada entre Argentina y Angola, protagonizada por Juan Palomino y Charo Bogarin, del dúo Tonolec. En la presentación se mostró un making-of realizado por el cineasta Paulo Pécora.

Los Dioses de Agua

(2014)

Los Dioses de Agua la quinta película que César dirige en el continente africano tras las experiencias de Equinoccio (El jardín de las rosas), en Túnez en 1990; Fuego gris, en Cabo Verde (algunas escenas rodadas allí) en 1993, Afrodita (El jardín de los perfumes) en Malí, en 1998, y Orillas, en Benín en 2011.

Con Juan Palomino como protagonista junto a Charo Bogarin y la participación de Boy Olmi, Los Dioses de Agua fue filmada en diferentes locaciones de Luanda Norte y Malange, en Angola, especialmente en la zona de las Cataratas de Kalandula y en las Piedras Negras de Pungo Andogo, y en Addis Abeba y Lalibela, en Etiopía, en antiguos monasterios coptos y en una zona de obeliscos milenarios. Mientras que en Argentina se rodaron escenas en  locaciones de la reserva de biosfera de Laguna Oca y el Parque Nacional Pilcomayo en la provincia de Formosa.

Se trata de la primera coproducción entre Argentina y Angola, en la que Pablo César -quien filmó otras cuatro películas en Malí, Túnez, Benín y Cabo Verde- indaga en los misterios de las cosmogonías de los pueblos Dogon y Tchokwe, llevados a América por los hombres llegados aquí como esclavos.

El título del film surge del nombre de unos seres acuosos que -según coinciden el Génesis bíblico y la cultura sumeria- vinieron a la Tierra desde el espacio trayendo el lenguaje, “seres anfibios que llegaron a crear al ser humano, según los relatos y los mitos que también serán indagados en la película”, explicó el director.

Los Dioses de Agua sigue los pasos de Hermes (Juan Palomino), quien durante 20 años se dedicó a la investigación de antiguas culturas y a la comparación de sus respectivas cosmogonías, y que además prepara una obra teatral inspirada en el mito Dogon que plantea la existencia humana como el resultado de un experimento realizado por seres de otros mundos.

Un día Hermes conoce a Oko, un joven de Angola que está en Buenos Aires para estudiar la historia de los afrodescendientes, pues un sueño recurrente lo trae a este país: en un túnel unos esclavos africanos se encuentran engrillados y se habla el español.

A partir de este encuentro, el protagonista hallará la forma de llegar al Africa a estudiar culturas primitivas que aún hoy llevan en forma oral conocimientos milenarios, y en ese viaje iniciático tendrá una visión reveladora que lo llevará a expandir su conciencia y obtener la reconexión de lo que él estaba esperando.

“Desde muy chico tuve sueños con tribus africanas y nunca supe muy bien por qué; filmo estas películas para descubrirlo y esta vez buscaremos las raíces africanas que perduran en la sociedad argentina. Queremos juntar estos mundos y reivindicar esa cultura que fue negada durante muchísimos años en nuestro país, debido a que muchos querían esconderla para crear una Argentina blanca”, señaló el director.

Comentarios