EscribiendoCine
12/02/2014 12:51

Los realizadores argentinos Benjamin Naishtat y Celina Murga, junto al productor Hernán Musaluppi y al crítico Diego Lerer, fueron expositores del coloquio organizado por el World Cinema Fund en el marco de la Berlinale donde se habló sobre el joven cine argentino y su financiación.

La tercera orilla

(2014)

En un coloquio organizado por la World Cinema Fund, fondo creado por la Berlinale para apoyar a los jóvenes creadores, y en el que también participó el productor alemán Peter Rommel, los participantes relataron las dificultades que tienen para sacar adelante sus proyectos debido a la escasez de fuentes de dinero.

Musaluppi explicó en la reunión, que contó con la colaboración del Instituto Cervantes, que en Argentina sólo existe un organismo público de promoción y financiación del cine, el Instituto del Cine, mientras que carecen de otros incentivos y ayudas económicas, lo cual hace muy necesaria la coproducción entre varios países.

"Los productores nos vemos obligados a financiar las películas con parte de dinero argentino y parte con dinero europeo a través de coproducciones internacionales", manifestó el productor de Medianeras y Whisky, que calculó en torno al 50 por ciento el montante proveniente del extranjero.

Esta colaboración, incidió, se hace especialmente difícil con el resto de países latinoamericanos debido a las diferentes capacidades de financiación de cada país.

"Argentina, Chile, Brasil, Colombia y México son hoy los países que tienen capacidad de financiar películas de una mejor manera" contó el productor, quien aseguró que para colaborar con otro país de Latinoamérica es necesario un "coproductor europeo" lo que genera problemas de "estructura de financiación".

Por su parte, Benjamin Naishtat, que participa en la competición oficial del festival de cine alemán con Historia del miedo, lamentó que la falta de ayudas penalice a las películas con menos presupuesto.

"En Latinoamérica no hay ningún subsidio a la exhibición de películas, salvo las salas del Estado, y eso hace que rija una lógica estrictamente capitalista y que no haya ningún tipo de accesos para las películas pequeñas" expuso Naishtat.

Sin embargo, el realizador reconoció que aunque "la realidad argentina siempre está al borde del colapso y esto tiene un montón de consecuencias terribles, también tiene consecuencias buenas: de ahí viene la creatividad de adaptarse".

De opinión parecida se mostró Celina Murga, que también compite este año por el oso de oro gracias a su cinta La tercera orilla, que se presenta hoy, quien consideró que Argentina es un país que los mantiene "bien entrenados con respecto a la inestabilidad del mundo y de la vida" y apostó por buscar nuevas vías en un momento de cambio.

"Me parece que en el cine como en el mundo hay momentos de grandes cambios y que los cambios implican situaciones de crisis" apuntó la directora argentina, que dijo creer que "es un momento donde de alguna manera teníamos que, entre todos, reinventar el cine".

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