EscribiendoCine
08/02/2014 13:11

El actor y director estadounidense George Clooney presentó hoy en la 64 Berlinale su nuevo film tras las cámaras, Operación monumento, sobre un equipo de historiadores del arte y a la vez patriotas soldados, al rescate de los tesoros de la civilización que fueron robados por los nazis.

Operación monumento

(2013)

"Me interesa la historia, me interesa el arte. Y tuve el privilegio de estar aquí, en Alemania. ¿Qué más se puede pedir?", respondía George Clooney, acompañado de un arsenal de actores de su equipo, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman y Jean Dujardin, entre otros.

En una conferencia de prensa abarrotada y con Bill Murray haciendo piruetas a su lado -lo mismo que días atrás, con el equipo de El gran hotel Budapest-, Clooney insistió una y otra vez en la palabra "historia", por mucho que su producción la aborda casi como anécdota.

Operación monumento reduce a aventura el oscuro capítulo de la historia alemana del expolio de cinco millones de obras de arte propiedad de museos, la iglesia, coleccionistas privados y familias judías.

Fue un robo organizado por el aparato nazi, fuera para nutrir los fondos museísticos, las arcas del Tercer Reich o las paredes de los comedores militares. Décadas después sigue sin haberse logrado restituir al completo ese tesoro a sus legítimos propietarios.

En el film, Clooney y su clan llegan a Normandía días después del histórico desembarco aliado como parte del equipo real que integraron 350 hombres y mujeres, con el objetivo de rescatar lo que los bombardeos no destruyeron ni se llevaron los nazis.

El papel que se adjudica Clooney es el del historiador-jefe. A partir de ahí, reparte por el filme todos los tópicos posibles, desde el viejo avión escondido en el granero al villancico que sus nietos cantan al veterano Murray a distancia.

La banda sonora recuerda deliberadamente a Los puentes sobre el Río Kwai, los nazis parecen los malos de Indiana Jones, y Clooney se reserva el privilegio de algún mensaje patriótico: cero sorpresas, como no lo fue el impacto mediático en torno al astro.

"Viene Clooney y acuden todos", había vaticinado el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, acerca de un invitado que en ediciones anteriores del festival ya fue aclamado, con o sin película a concurso, y al que se recibe como amigo de la casa.

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