EscribiendoCine
29/06/2013 14:56

La película turca Zerre, dirigida por Erdem Tepegöz, se alzó hoy con el galardón a la Mejor Película y a la Mejor Actriz, que fue a parar a las manos de la turca Jale Arikan, en el 35 Festival Internacional de Cine de Moscú (Rusia). Mientras que la brasileña A memoria que me contam, de Lucía Murat (Un largo viaje), ganó el premio de Fipresci.

Zerre describe la lucha por la supervivencia en un barrio marginal de Estambul. "Me alegro de que también me entiendan fuera de Turquía", dijo Tepegöz durante la entrega del premio. "Yo creo que las películas pueden cambiar el mundo", afirmó el cineasta.

El realizador surcoreano Young-heon Jung recogió el premio a la Mejor Dirección por Emoción libanesa, la historia de un hombre que no logra superar la pérdida de su madre hasta que conoce a una chica perseguida por su violento y cruel marido.

El ruso Alexéi Shevchénkov ganó el San Jorge de Plata por su papel protagonista en Judas, basada en el personaje bíblico, del también ruso Andréi Bogatiriov que de hecho recogió el premio ante la ausencia del actor.

La japonesa Sayonara keikoku, de Tatsushi Omori's, recibió el Premio Especial del Jurado.

Padre e hijo, que el polaco Pawel Lozinski rodó junto a su hijo Marcel, se alzó con la victoria sobre otras seis cintas en el apartado del cine documental.

La película brasileña A memoria que me contam, dirigida por Lucía Murat, se llevó el premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci). El film traslada al público a la habitación de un hospital, donde un grupo de amigos, antiguos revolucionarios en la década de los sesenta, rememoran su juventud en el lecho de muerte de uno de los suyos, Ana.

Murat aseguró a la prensa que el premio de Fipresci es uno de los más importantes que se conceden en la cita internacional, ya que se entrega por la libertad artística e independencia.

La sorpresa del festival, que cerró hoy su XXXV edición, fueron los dos premios -del público y de la Asociación de Críticos rusa- otorgados a una película con la homosexualidad como uno de sus temas de fondo, algo llamativo en una Rusia embarcada en una guerra política contra los derechos de las minorías sexuales.

La holandesa Matterhorn, del realizador Diederik Ebbinge, relata la historia de Fred, un viudo solitario que vive una vida muy conservadora, acorde a los valores tradicionales en un pequeño pueblo, hasta que acoge en su casa a un vagabundo llamado Teo, cuya presencia le hará revisar no sólo su modo de vida sino incluso su orientación sexual.

El festival moscovita, por el que pasaron 72.000 espectadores, cerró con la proyección de la coproducción ruso-francesa para televisión Rasputin, protagonizada por el francés nacionalizado ruso Gerard Depardieu.

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