Emiliano Basile
30/03/2013 12:40

Se vieron los restantes cortos en competencia argentina llegando a los 25 participantes. Una competencia muy pareja, con algunas realizaciones de excelencia. Además, culminó el encuentro de Red de Festivales, donde integrantes de los festivales del interior del país acordaron medidas en común a seguir. Hoy se exhiben los Videominutos por Mariano Ferreyra y cierre de jornadas.

Sibila

(2012)
8.0

La selección de cortos en competencia continuó de manera dispar, manteniendo siempre la amplia variedad de propuestas -genéricas y temáticas- en las realizaciones. Un dato positivo para dar un panorama de diversa producción local. El primer programa de la tarde abrió con dos cortometrajes relacionados con el extranjero: Con destino al extranjero de Andrés Ferrand marca el relato en blanco y negro de un argentino que vuelve a su ciudad luego de vivir en el exterior. Narrado con una voz off que describe las acciones, incluso las que vemos, como sucediere en el film El muerto y ser feliz. La otra es la producción alemana One Song, cuyo origen argentino de su directora Catalina Molina presenta el único motivo válido para que el trabajo forme parte de una competencia argentina. Tema de discusión igualmente, presenta la historia de un músico que vive con su pequeña hijita y sufre los declives amorosos de su pareja.

Si de amplitud de criterios hablamos, El demócrata de Juan Bobbio plantea un extraño accionar en contra del sistema económico: detonar los cajeros automáticos como una suerte de justicia social. Su narración fragmentada y con efectistas movimientos de cámara genera el atractivo mayor del film. Primera sangre de Ramiro Longo y Leo Gracés acompaña a un maquinista de la línea Sarmiento en su trabajo diario anticipando las inevitables muertes por atropellamientos que tiene que sobrellevar en su labor.

La última tanda de cortos nucleó dos comedias en su apertura y cierre: Ojos de Pablo Gonzalo Pérez, sostiene en seis únicos minutos un plano detalle de unos ojos. ¿Cómo? Parece ser la imposibilidad que se argumenta cuando el actor, portador de los ojos, discute con el director que le da pautas de actuación con el sólo movimiento de los mismos. El cine dentro del cine se reitera sobre el final con un actor que tiene que matar en escena a Daniel Valenzuela bajo las órdenes del director Mariano Llinás, y no puede terminar de “meterse” en el personaje. Los conflictos surgidos en el set le dan el tono cómico al corto de Federico Esquerro llamado En carne viva.

De chaco llega Caperucita y el leñador en el monte (después del final feliz). Si, todo ese título para un cortometraje ambientado en el monte chaqueño que reescribe en formato policial el famoso cuento infantil. Dirigido por Sonia Bertotti y Juan Manuel Dominguez. También del interior se destaca la producción rosarina Cuatro mil de Elena Guillen, acerca de la relación entre padre e hija. Y una mención especial merece el durísimo cortometraje dirigido por Mónica Lairana, actriz habitué del festival, llamado María, sobre la rutina diaria de una chica víctima de la trata de blancas. La cámara se limita a ser testigo de su actividad, sin necesidad de diálogos ni de generar empatía y con la sola exposición cruda y frontal de su denigrante cautiverio suficiente para exponer la denuncia.

La jornada culminó con los cortometrajes ganadores de UNICA 2012, seguidos por la proyección del largometraje invitado Sibila.

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