Emiliano Basile
29/03/2013 10:12

El 35 UNCIPAR tuvo un exitoso comienzo en sus primeras proyecciones de cortos argentinos en competencia: un destacado nivel técnico y mucha diversidad temática, en las realizaciones que se vieron en la Casa de la Cultura del Municipio de Villa Gesell.

Hermanos de sangre

(2012)

Ante un auditorio colmado entre realizadores, prensa, público general y organizadores del festival, se dieron por inauguradas las 35 jornadas argentinas e internacionales de cine y video independiente. A las palabras anunciadas por los organizadores del festival siguió la voz oficial del subsecretario de cultura de Villa Gesell, Héctor Ortíz, para dar inicio a las proyecciones. Abrió fuera de competencia el cortometraje invitado Don Carlos y la naturaleza de Leonardo Fabio Calderon sobre el fundador de la ciudad balnearia.

La competencia argentina inició con Momentos, la animación de Pablo Polledri sobre los cambios de conducta de un hombre mostradas en paralelo (pantalla dividida en tres columnas) en tres generaciones distintas. Continuó El cuarto de Christian M. Fernández, un particular relato de suspenso con reminiscencias a El resplandor (The shining, 1980) de Stanley Kubrick, para tornarse un drama intimista sobre el aborto. Tras su paso con premio del público incluido por Libercine, Pumping de Teresa Martino trata sobre la identidad de género y las problemáticas que suscita en una pareja de skaters adolescentes. También se destacó Juegos de guerra, una producción de Bruno Scopazzo que muestra maestría e inteligencia para manejar el género bélico en pos de un relato sobre la imaginación infantil. La nube del periodista y realizador Paulo Pécora describe casi únicamente con fotografías la historia de una separación ocasionada en la ciudad de La Habana, Cuba. Cerrando el primer programa se proyectó Lila de Sebastian Dietsch, una atractiva comedia sobre las cábalas en el futbol.

La segunda etapa se destacó por las grandes producciones a nivel técnico diferenciándose de ediciones anteriores del festival donde el profesionalismo viraba entre el ingenio y la falta de recursos. Coral, de Ignacio Chaneton y con el protagonismo de Susana Varela, se detiene en la generación de climas para contar la parsimonia de los habitantes agrestes tanto para describir su cotidianeidad como el halo de misticismo que los envuelve. Cuchi de Emmanuel Moscoso fue filmado en la ciudad de Salta y ambienta en ese paisaje solitario el choque –literal- entre el primitivo comportamiento de un grupo de barras bravas a bordo de un micro, con los rituales ancestrales de un pueblo. Todos cortometrajes de paisaje rural a los que se suman dos realizaciones de problemáticas sociales: Toda esta sangre en el monte de Martín Céspedes acerca del conflicto por la tierra de comunidades originarias del norte argentino, que fue recibido con efusivos aplausos por el público presente, y Bajo el cielo azul de Martín Salinas un relato sobre la prostitución infantil que contrasta la inocencia de las niñas en un soleado paisaje con el oscuro comercio ilegal que se produce.

Por otra parte, se efectuó la primera de dos jornadas  de la Red de Festivales, convocada por UNCIPAR. En ella se trató especialmente la problemática a la que deben enfrentarse, realización de los festivales, fechas  y  cuestiones de organización. Participaron: Festival de Tapiales, de Derechos Humanos,  La nave de los sueños, Libercine, Tandil cortos, Toontas, Imágenes Sociales  de La Rioja, Latinoamericano de Rosario, Escobar de película, Maipú Cortos, Festival Carton, Rojo Sangre, Videoflims  e Inusual.

La jornada culminó con la proyección de uno de los largometrajes invitados, Hermanos de sangre, con el director Daniel de la Vega presente en la sala.

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