Emiliano Basile
14/03/2013 14:03

En el día de ayer en el marco de la 9 Edición Pantalla Pinamar, se proyectó la película protagonizada por Damián de Santo, La boleta (2012), una comedia disparatada acerca del azar que gira alrededor de un billete de lotería. En conferencia, director y protagonista dialogaron con la prensa. Actúan también Marcelo Mazzarello, Roly Serrano y Claudio Rissi, entre otros.

La boleta

(2012)

La boleta es un proyecto impulsado por Andrés Paternostro, quien trabajara en el oficio de camarógrafo durante toda su carrera. Con este film llega a concretar un sueño que arrastra desde el año 2002: “Yo trabajo desde los 19 años y tengo 49. Trabajar a la par de grandes directores me enseñó mucho. Mi papá es director de cine y pude aprender mucho a su lado. La historia surge en el año 2002, yo vivía en Benavidez y trabajaba en San Isidro. Un día viajaba en el colectivo sólo con un par de monedas en el bolsillo y una boleta de lotería. Yo fantaseaba lo que me iba a comprar porque estaba convencido de que la boleta iba a salir. El colectivo para en un semáforo al lado de una villa y ahí pensé que si subían dos pibes a robar lo único que podían sacarme era la boleta, y los iba a tener que correr por los pasillos de la villa. Porque la boleta iba a salir. Cuando llegué a San Isidro me di cuenta de que tenía una historia, un punto de partida”.

Damián de Santo, protagonista absoluto, cuenta sobre su participación en el proyecto: “Fue una película que la tuve diez años antes, una de las pocas que encajoné. Un día me llama Andrés (Paternostro) y me dice que la película se va a hacer. Me dio mucha alegría porque en primer lugar se le iba a cumplir un sueño a él. Yo vivo en Córdoba muy tranquilo en las sierras y dije: la voy a hacer porque era la película que estaba esperando que caiga. Nos merecíamos hacerla”.

Acerca del reparto De Santo destacó también la humildad de todo el elenco, recordando que todos son grandes actores y sin embargo ninguno peleó por el protagonismo en la escena: “Lo que yo observé como espectador, porque mi personaje es protagonista pero muchas veces con un rol pasivo, fue como cada uno respetaba sus momentos, sus tiempos. Ahí están los buenos profesionales, no había una lucha en ver quien es mejor, quien pone mejor la cara. Y eso es placentero". Luego el director añadió sus apreciaciones sobre el género particular del film: “En ningún momento me pregunté sobre si era un género que se hubiera hecho o si podía llegar a funcionar comercialmente. Era la película que quería hacer”.

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