Noticine
23/09/2012 17:59

Pablo Berger presento a concurso este sábado en el Festival de San Sebastián su particular Blancanieves muda y en blanco y negro, en una jornada donde nuevamente imperó el buen cine, también de la mano de Argo, de Ben Affleck, película sobre una película que nunca se rodó pero salvó unas cuantas vidas, presentada fuera de competencia.

Blancanieves

(2011)

Blancanieves, estrenada días atrás en Toronto, superó con creces las expectativas de los presentes. En pocos minutos el espectador se introduce en el fantástico mundo de cuento que nos presenta esta diferente historia de la dulce protagonista de los hermanos Grimm, con un planteamiento ético-estético que algunos pudieran pensar fue inspirado por El Artista (The Artist), pero su autor jura y perjura que él tuvo la idea de remedar el cine mudo bastante antes que los franceses, aunque no lo hayamos visto en pantalla hasta ahora.

La película cosecho abundantes aplausos, muchos para una Maribel Verdú encarnando a la mala malísima madrastra, que dista bastante del personaje habitual, aquí y según palabras de su protagonista, la cruel madre postiza no rivaliza en belleza, si no en popularidad, es una especie de “top model” malvada, a la que le gusta salir en las revistas de cotilleo, patética y mezquina.

Dice Berger que comenzó el proyecto hace casi ocho años, y que se llevo las manos a la cabeza cuando supo de la existencia de El Artista (The Artist),y que para colmo de males por el camino se enteró el estreno previo de otras dos versiones del cuento, "made in Hollywood", que no tienen nada que ver con la suya.

"Que sea una película muda y en blanco y negro es una anécdota", afirma el director bilbaíno, que nos regaló junto al resto del equipo del film una rueda de prensa divertida y amena.

La historia se sitúa en los años veinte, y narra las vicisitudes, venturas y desventuras de una virtuosa niña que se queda huérfana de madre al nacer, y tendrá que sobrevivir a las maldades de la nueva esposa de su padre, un torero desahuciado que apenas está presente en su vida.

Cuenta esta Blancanieves con una fotografía fabulosa, un vestuario y ambientación dignos de mención, poesía y composición muy artística del film, amenizada por una música que toma gran protagonismo, seduce al espectador, que no se quedara indiferente y muy probablemente viajara a ese mundo en donde se cuenta más de un cuento y más de dos.

Fuera de concurso se proyectó la norteamericana Argo, un "thriller" basado en hechos reales que mantiene al espectador pegado a la butaca y aplaudiendo incluso en medio de la proyección. Ben Affleck dirige y protagoniza esta intensa cinta, que narra el asalto y posterior secuestro en la embajada de Estados Unidos en Irán, tras la caída del Sha.

Ambientada en los años 70, la historia se centra en el rescate de seis funcionarios de la embajada que consiguen escapar del tumulto. La tensa trama se mezcla con el ambiente hollywodiense de aquella época del cine americano, que servirá de tapadera para que los "buscados" empleados americanos puedan abandonar Irán, haciéndose pasar por el equipo de una película de ciencia ficción que busca localizaciones en el país.

El auditorio del Kursaal ha recuperado esta mañana la ilusión y el entusiasmo de tiempos pasados al ver el pase de la última cinta dirigida por el también actor Ben Affleck, momentos adrenalíticos que también tenían su distensión gracias a las interpretaciones de John Goodman y Alan Arkin, quienes dan vida a un productor y un maquillador que ayudarán al agente protagonista en su arriesgada hazaña.

El director comentó que en cierta manera rendía un homenaje a esos diplomáticos que ponen sus vidas en peligro en muchas ocasiones, y bromeó argumentando que su película está copiada de aquellas tan buenas que se hacían en los años 70.

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