Noticine
07/09/2012 19:02

La 69 Mostra de Venecia puso este viernes el punto final a su competencia oficial con las dos últimas cintas del programa, ambas europeas. Brian De Palma se apuntó a la ola de desmadre y erotismo que ha sobrevolado varias otras cintas de la competencia con Passion, un "thriller" de mujeres de armas tomar, divertido y provocador, mientras que la italiana Francesca Comencini se toma más en serio a sí misma para intentar retratar la pérdida de valores entre la juventud de su país.

Un giorno speciale

(2012)

"Jubilado" forzosamente por parte de los grandes estudios de Hollywood tras varios fracasos comerciales, Brian De Palma recibe hoy por hoy más encargos de la "Vieja Europa", en los que puede dar rienda suelta a su virtuosismo visual y a sus historias morbosas y atrevidas, en las que todo puede ocurrir. Ahora son Alemania y Francia las que le han financiado Passion, que no es sino una remake del film de Alain Corneau Crime d'amour, último que realizó el francés antes de fallecer en 2010.

El "thriller" erótico de De Palma, mucho menos sobrio que su referente galo, enfrenta a dos mujeres ávidas de poder y reconocimiento, ambas empleadas en una agencia de publicidad berlinesa, cuya rivalidad y relación de odio-amor (que no de amor-odio) acaba de la peor manera posible. 

Rachel McAdams y Noomi Rapace sustituyen en esta nueva versión a las originales Ludivine Sagnier y Kristin Scott Thomas, en un film donde el autor recurre a sus frecuentes influencias hitchcockianas, siempre en un tono más caricaturesco que respetuoso, para conformar un divertimento que más vale no tomarse demasiado en serio.

"Es una película sobre mujeres y para mujeres, donde se jode a los hombres", ha dicho en una distendida rueda de prensa De Palma, quien añadía que sus personajes son "manipuladoras, intrigantes, seductoras... y sin duda dan miedo". La cinta, por la relación lésbica que entablan ambas "enemigas", opta al premio a la mejor cinta gay del festival, y el autor decía entre sonrisas que ve más factible obtener ese galardón que el León de Oro al que también opta. La audiencia del Lido ha acogido su Passion con una mezcla de aplausos y silbidos.

Por su parte, la italiana Francesca Comencini, con Un giorno speciale pretende hacer un reflejo no muy elogioso de la actual juventud italiana de clase media-baja, sin más valores que los del dinero y el éxito fácil y por cualquier medio. Sus protagonistas son una veinteañera que pretende ser actriz con el respaldo obviamente interesado de un diputado (no hay que tener mucha imaginación para pensar en Berlusconi y sus adeptos), y otro joven enviado como chófer para llevarla al encuentro con el político.

La cita se va retrasando por los compromisos del diputado, y los dos jóvenes protagonistas se ven obligados a convivir durante horas. "Quería hacer una película sobre dos muchachos de barrio que se acercan al centro de la ciudad, y contarla de manera ligera y rápida, ya que todo se desarrolla en unas horas de un único día", ha explicado la directora, ya con una larga trayectoria en el cine italiano que se prolonga por casi tres décadas.

Un giorno speciale no hizo honor a su título ni deparó nada especial, y no debería ser considerada para el palmarés que se hará público este sábado, y en el que todo parece abonado para que Paul Thomas Anderson se lleve el León de Oro con The Master, claro que los jurados, como casi siempre, suelen "fallar".

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