Noticine
06/09/2012 20:50

En la carrera por el León de Oro está ya en su recta final, con la película del filipino Brillante Mendoza Sinapupunan, una luminosa, colorista y exótica fábula isleña, y la belga-francesa La cinquiéme saison, mucho más oscura en todos los sentidos, ambas con fuerte influencia documental. También se vio Causas y Consecuencias, de Robert Redford.

La cinquiéme saison

(2012)

La cinquiéme saison plantea el drama de un pueblo de las Ardenas belgas cuya existencia peligra cuando la naturaleza se rebela y no llega la primavera, desaparecen las abejas, los campos no dan trigo, los árboles no florecen, los animales no dan leche ni huevos... El film de Jessica Hope Woodworth y Peter Brosens, que se contenta con mostrar sin explicar motivos, está -según sus autores- protagonizado realmente por una naturaleza que protesta interrumpiendo el ciclo de la vida. "Es una invitación y una provocación, no tenemos soluciones, sólo preguntas", ha dicho Woodworth, quien aludía a su propia preocupación sobre el cambio climático "y el mundo en el que van a crecer nuestras dos niñas".

Sinapupunan nos traslada a un mucho más idílico y luminoso paisaje, donde sí reina una eterna primavera, las islas Tawi-Tawi, en la zona filipina de Mindanao, donde la mujer de un matrimonio musulmán, que no puede tener descendencia, busca una segunda esposa para su marido. Brillante Mendoza, que podíamos decir que por primera vez hace honor a su nombre de pila, ha confesado que se sorprendió cuando viajó a la zona y descubrió "su maravillosa cultura". De ahí que decidiera compartirla y mostrarla al mundo en esta película, la menos oscura, violenta y deprimente de las suyas.

Fuera de concurso se vió la nueva película de Robert Redford actua, dirige y produce Causas y Consecuencias, adaptación de Neil Gordon sobre antiguos activistas izquierdistas opuestos a la Guerra de Vietnam que filtrearon con la lucha armada y han vivido tres décadas en la clandestinidad. Pero los fantasmas del pasado regresan cuando un ambicioso joven periodista desenmascara a uno de ellos, abogado en la actualidad, y éste se ve obligado a escapar del FBI, que le acusa de haber participado en un asalto a un banco en el que murió un vigilante.

Al modo de un thriller político como los que él mismo protagonizó en los años 70, Redford hace un homenaje a los idealistas que compartieron con él juventud, y con los que dice sigue simpatizando, aunque matiza que movimientos contemporáneos como Occupy Wall Street le hacen pensar que existen herederos. "Tengo mucha fe en la juventud. Nos corresponde a nosotros darles en herencia un país que no esté podrido. Las protestas de los años 70 tienen un gran valor, incluso hoy en día", explicaba el actor-director, en un encuentro con los periodistas donde se habló casi más de política que de cine.

Redford mostraba también su apoyo a Obama, "que representa un cambio que consideramos inevitable, pero que choca frente a unos sectores muy fuertes que buscan oponerse a cualquier cambio con gran ferocidad. Es un momento muy difícil el que vivimos en Estados Unidos".

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