Noticine
26/05/2012 19:37

En la última jornada competitiva del Festival Cannes, sedujo poderosamente a la audiencia la evocadora Mud, de Jeff Nichols, drama de amor desde la óptica infantil a orillas del Mississippi, que debería tener acomodo en el palmarés que se hará público al final de la tarde de este domingo.  También gustó la coreana Do-nui mat, de Im Sang-soo, sobre poder, corrupción, dinero y sexo en las altas esferas de Seúl. Esta edición que agoniza ha estado marcada por las decepciones, y el jurado que preside el italiano Nanni Moretti no lo tendrá fácil.

Mud

(2012)
7.0

El nativo de Little Rock, Arkansas, Jeff Nichols ya mostró en su anterior película, estrenada el año pasado en Sundance, lo bien que se maneja en los ambientes rurales abiertos, y ahora nos lleva a su mismo estado del sur de Estados Unidos, donde dos preadolescentes, Ellis y Neckbone, de 14 años, descubren en una de sus escapadas a un tipo que vive oculto en una isla en medio del río Mississippi. Dice llamarse Mud (Matthew McConaughey, en una actuación más de su cada vez más brillante y variada carrera), al que le falta un diente y le sobra una pistola, con la que parece que ha matado a un hombre. Particularmente Ellis queda seducido por el prófugo, que como él cree en el amor, y el muchachito necesita agarrarse a ese sentimiento por las peleas familiares que hay en su propio hogar. Los chicos ayudarán a Mud a reparar una barca que le ayude a seguir huyendo. Mientras, una rubia acaba de llegar a la ciudad, alguien que tiene que ver con el pasado de Mud.

"Si hay un hilo conductor que recorre esta película -ha dicho Jeff Nichols en rueda de prensa- es el amor, el amor incondicional. Y me pareció interesante observarlo desde el punto de vista de esta chico, Ellis. La historia gira en torno a él. Está buscando desesperadamente un amor que funcione".

"Filmar el río Mississippi me permitió, como a Mark Twain, que es uno de mis escritores favoritos, sentir toda su vitalidad. El río marcó profundamente toda la película, es como el centro de toda esta historia y de un mundo que está desapareciendo", añadió el cineasta sureño.

Por su parte, Matthew McConaughey comentó que le había encantado "volver a la idea del primer amor, cuando por primera vez te enamoras. Algo muchas veces despiadado. Mi personaje tiene la cabeza en las nubes. Si aterrizara, posiblemente moriría con el corazón roto".

En cuanto a Reese Witherspoon, muy bella con un vestido negro que no disimulaba su barriguita de embarazada, comentó que aceptó un papel secundario a pesar de su estatus estelar por las resonancias de la historia con su propio pasado: "Crecí en Tennessee, cerca de un río, y, cuando leí el guión, sentí que hablaba de mi hogar, el sur, de una manera verídica, como lo han hecho muy pocas películas. Así que era como estar en casa... Pocas películas muestran el sur de EEUU tal y como es. En general no acepto este tipo de papeles, pero al tener en mis manos el guión, quedé convencida de que sonaba a algo verdadero".

La sencilla, humana y mágica película de Nichols, con su aroma de las viejas historias sureñas de Mark Twain, nos reconcilia con la idea de que en estos festivales se puede ver cine no necesariamente pretencioso o aburrido, y que la calidad no está necesiariamente peleada con la idea de disfrutar en una butaca con una historia que entiendes y te emociona.

La otra cinta de la última jornada competitiva del festival fue la coreana Do-nui mat (La borrachera del dinero), del veterano director coreano Im Sang-soo, sobre el joven secretario de la dirigente de un importante emporio industrial coreano, cuya labor diaria va poco a poco profundizando en un mundo de dudosa moralidad, donde los grandes motores son poder, dinero y sexo. Tendrá que confrontar su propio sentido de la ética con ese ambiente que le rodea, lleno de tentaciones.

El convincente drama coreano, no desprovisto de un sano humor negro, se cimenta en las convincentes interpretaciones de sus actores principales.

"Siento mucho respeto -ha comentado Sang-Soo- por la sociedad francesa, pero he leído libros que muestran que no es muy diferente el panorama aquí del de mi país. La corrupción no es algo específico de Corea del Sur. Y si la colonización terminó desde el punto de vista territorial, no ha acabado desde el económico. Para que las personas vivan agradablemente en Europa o Estados Unidos, ha hecho falta que sufran emigrantes. Hoy en día no sólo me apetece apuntar a la sociedad coreana, sino también a la occidental en general".

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