Noticine
12/02/2012 14:49

Con una muestra de cine documental y teatral protagonizada por auténticos criminales y asesinos, los hermanos italianos Paolo y Vittorio Taviani han con César debe morir a los espectadores del Festival de Berlín. Fue la cinta más comentada del día, por encima de la española de Antonio Chavarrías Dictado y la alemana Bárbara, drama sobre una doctora en los claustrofóbicos tiempos de la RDA.

César debe morir

(2012)

César debe morir, que se une a la discutible tendencia de algunos festivales por incluir films documentales en igualdad de condiciones con los de ficción, adquiere un original verismo por la personalidad de los intérpretes en la pantalla. Los conjurados ante el emperador, y éste, son mafiosos, camorristas y criminales "autónomos", asesinos y narcotraficantes, con un "curriculum" delictivo que los ha llevado no una cárcel cualquiera sino a una para reos especialmente peligrosos, y para los que el teatro es algo más que una fórmula de rehabilitación.

Los hermanos italianos explicaron ante los periodistas que fue tras ver una actuación del grupo de teatro de Rebibbia, representante El infierno, de Dante, cuando se les ocurrió la idea de hacer la película. "Esos presos se identificaban a sus personajes desde su propio infierno", explicaron.

Por qué eligieron precisamente esta obra de Shakespeare, a quien definieron como "un amigo, un hermano...", se explica en una frase sobre Bruto: "Es un hombre de honor". "Suena a lenguaje siciliano, de hombres relacionados con la mafia, la dranghetta, la camora... Era como un puente lingüistico entre su mundo personal y el de la película. Ellos a lo largo de su vida han conocido complots, secretos, traiciones, como los de Julio César, pero verdaderos", afirmaba Vittorio Taviani.

Entre los intérpretes de la obra, hay un preso que logró hace unos años la libertad y se incorporó a un grupo de teatro, dejando su pasado delictivo para convertirse en actor profesional. Se llama Salvatore Striano, hace precisamente del asesino Bruto y fue visto antes en la conocida película Gomorra. Para él, según ha contado en la rueda de prensa, regresar entre los muros de esa prisión fue una experiencia muy intensa.

Los Taviani eligieron filmar los ensayos y la vida diaria de sus presos-actores en blanco y negro, frente a las escenas de la representación propiamente dicha, ante el público (que no es de presos como podría pensarse, sino también de cualquier persona, incluídos alumnos de institutos) en la que aparece el color. "Fue -ha explicado Paolo Taviani- un contraste que nos ha ayudado a marcar mejor la frontera entre el mundo de dentro y de fuera. El color es la objetividad naturalista, y el blanco y negro lo irreal. Creo que así es como lo ven ellos".

Los aplausos primero y los comentarios en torno a la punzante, sugerente y atrevida cinta de los Taviani han opacado la posterior presencia de Chavarrías y su duo protagonista, Bárbara Lennie y Juan Diego Botto. El cine de autor y de género se funden en la nueva propuesta del director de Volverás y Las vidas de Celia, que en Dictado navega con múltiples influencias y alguna que otra obviedad, por un cuento cruel.

El film español narra el regreso desde el pasado a la vida presente del profesor de escuela que interpreta Juan Diego Botto de un personaje que creía enterrado. Cuando este casi hermano (sus respectivos padres estuvieron a punto de casarse) se suicida, Diego opta por acoger en casa a su hija, entre otros motivos porque su pareja Laura (Bárbara Lennie) ha perdido al bebé que ambos esperaban. La comunión entre la niña y la mujer es inmediata, mientras Diego ve renacer sus miedos, angustias y culpas del ayer, un cáncer que amenaza con destruir su aparente felicidad.

"Es la historia de una pareja, de dos profesores de escuela, que en un momento dado adoptan a esta niña, la cual va despertando una serie de recuerdos de la infancia de mi personaje, que van deteriorando la relación y creando todo un mundo fantasmagórico y de terrores del pasado que ha querido siempre ocultar... hasta un terrorífico final", resumía para NOTICINE.com Juan Diego Botto.

Por su parte, Lennie nos explicaba que su Laura "es una mujer que acaba de salir de una crisis, la pérdida de un bebé, y está intentando volver a la vida normal y salir adelante. Todo esto se verá absolutamente desbaratado con la aparición de una niña que tiene que ver con el pasado de su pareja,  Daniel, y esto va a transformar su vida de una manera radical". 

La pausada cinta alemana Bárbara, de Christian Petzold, por su parte, se centra en una doctora que en los años 80, en la República Democrática Alemana, tras solicitar el permiso para emigrar, es desterrada profesionalmente desde Berlín a un pequeño pueblo, donde la gentileza de su nuevo jefe la confunde. Intenta mostrar cordialidad, pero en secreto Barbara espera el momento de materializar un plan de huída a través del Báltico que ha preparado su amante, residente en la entonces República Federal.

Petzold, en su tercera presencia en la Berlinale, intenta transmitir el ambiente paranoico para un personaje central, esa médico, quien teme ser en todo momento espiada, en contraste con un ambiente estival y bucólico que parece representar libertad, bienestar y felicidad. 

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