Noticine
09/02/2012 14:04

La pérdida abrupta del poder tan absoluto como aparentemente garantizado ganó carta de naturaleza en la Revolución Francesa inspiró al francés Benoît Jacquot su Adiós a la reina, a través de la novela homónima de Chantal Thomas.

Adiós a la reina

(2012)
8.0

Este fresco histórico sobre los últimos días de María Antonieta (interpretada por la siempre bella Diane Kruger) en Versalles, vistos desde la óptica de una de sus sirvientas más íntimas, la lectora Sidonie Laborde (Léa Seydoux, la asesina de Misión Imposible: Protocolo Fantasma), que intenta permanecer fiel hasta el final, hasta el sálvese quien pueda, ha sido un elegante y digno arranque para la 62 Berlinale.

Adiós a la reina (Los adioses a la reina), que cuenta con una pequeña coproducción española (Morena Films), invisible en el elenco o en los principales técnicos implicados, muestra la zozobra en palacio, lejos de la Bastilla que será tomada y de las manifestaciones callejeras en las que se pide el final de la monarquía y la ejecución de sus representantes. La joven lectora de María-Antonieta, que se siente protegida y querida por su majestad, debe confrontarse a una realidad menos idílica cuando ésta le pide que se disfrace como ella y suba a un carruaje para huir por si es atrapada, mientras la propia reina lo hace de una manera mucho más discreta. Amar y admirar son virtudes... pero dar la vida por alguien son palabras mayores.

Es una metáfora sobre el descontrol que en el círculos de poder se produce cuando las órdenes coherentes se conviertien en rumores, pánico y deseos de poner tierra de por medio. Se puede ver cierto paralelismo entre esas masas del julio parisino con las de los países árabes que están derrocando -o intentándolo- a monarcas sin corona.

Jacquot ha explicado algunas licencias o interpretaciones sobre la historia: "En la novela original, Sidonie era bastante mayor, pero mi coguionista Gilles Taurand y yo pensamos que le iba más ser joven y asi dotarla de una relativa inocencia, con cierta relación con la infancia", explicaba el cineasta, conocido Villa Amalia.

El film insinua tendencias lésbicas, tanto en la devoción del personaje de Seydoux hacia la reina como en la atracción que María-Antonieta siente por la duquesa de Polignac (Virginie Ledoyen). "A mi me parece lógico y no descartable que María-Antonieta, casada con un buen tipo pero más interesado por la caza y la cerrajería que por su cuerpo, encontrara satisfacciones eróticas con las princesas de las que se rodeaba", explicaba el cineasta francés.

Kruger ha confesado, por su parte, que el papel de la famosa reina que acabó guillotinada fue para ella sorpresivo... pero hubo cierta predestinación: "Nunca imaginé interpretar un día a Maria-Antonieta. Pero no creo en el azar. La película se desarrolla los días 14,15 y 16 de julio de 1789. Y yo nací un 15 de julio. Mi madre se llama María Teresa. Yo llegué a Francia muy joven, como María Antonieta, casi con la misma edad que contaba ella en esa época. Tengo otros punto en común con esa reina, que hizo construir un teatro e intentó actuar. En tanto que intérprete, estoy expuesta a la luz pública. Creo que habrá para mí un antes y un después de esta María-Antonieta".

Así también lo piensan varios críticos, que han asegurado que este es el mejor papel en la carrera de la germano-francesa, aunque su protagonismo en el film esté mediatizado por la figura de la más joven Seydoux, quien ha trascendido fronteras tras estar en Medianoche en Paris, de Woody Allen.

Adiós a la reina es la primera cinta en la competencia por el Oso de Oro. Este fin de semana la primera estrella incontestable del festival será Angelina Jolie, que ya llegó junto a sus hijos a la nevada capital alemana, y no sólo presentará fuera de concurso su opera prima como directora-guionista, In the land of blood and honey, sino que dada su experiencia como embajadora de las Naciones Unidas para los refugiados, va a participar en dos mesas redondas sobre el asunto.

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