Juan Pablo Russo
10/11/2011 16:01

Dentro del marco de la Competencia Argentina se presentó la nueva película del realizador Mariano Galperín (El delantal de Lili, 2004) cuyo núcleo radica en la relación amorosa que entablan dos adolescentes interpretados magistralmente por Ailín Salas y Camilo Cuello Vitale.

Dulce de leche

(2011)

“Quería hacer una película de adolescentes que no fuera obscura, ni que tratara sobre las drogas y la noche”, dice Galperín finalizada la primera función de la película.

En Dulce de leche Luis y Anita van conociéndose mientras viven un intenso romance adolescente. La vida en el pueblo es bastante abúlica y ellos la ven pasar entre besos, caricias y dulce de leche.  

“Lo más difícil de reemplazar era la historia de amor, si ellos fallaban en eso la historia se caía”, confiesa. Luego agrega: “Hice varios castings con diferentes actores pero lo que terminó de decidirme fue que Camilo y Ailín habían sido compañeros durante la primaria. Los códigos en ellos iban a ser diferentes si no se hubieran conocido desde antes”.

Esos códigos de los que habla Galperín quedan de manifiesto ni bien se produce el primer cruce entre los dos personajes. La química entre ambos es tan creíble y mágica que resulta imposible no creerse lo que la historia cuenta y como la actúan.

Dulce de leche funciona como una película de iniciación en la que los personajes irán creciendo a medida que el relato avance y la historia se vaya complicando, aunque siempre sin perder el humor y la ironía que le imprime la frescura de ser joven y rebelde.

Galperín retrata con maestría ese mundo de cambios y conflictos, en donde el choque generacional es imposible de evitar y los adultos pasan a ser los malvados de la historia, pero siempre desde el punto de vista de los jóvenes."Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, pero inmersos en ese deseo pierden el poder de comprensión sobre lo que en verdad les pasa a sus hijos", comenta el realizador.

Más allá de ciertos subrayados innecesarios –el fotograma final es uno de ellos-, Dulce de leche es una apuesta libre de prejuicios sobre los inicios en el amor y ese pasaje tan difícil que es convertirse en adulto. Con muy buenos resultados técnicos, narrativos y actorales se construye un fresco sobre la adolescencia de hoy desde la inocencia, el amor y el sabor del dulce de leche.

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