Noticine
10/02/2011 16:35

Temple de acero, la cinta de los hermanos Joel y Ethan Coen que aspira a 10 premios de la Academia de Hollywood y cuyo estreno argentino se realizó hoy jueves, ha inaugurado oficialmente este jueves la 61º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, en la cual un gran ausente concita amplia atención, el condenado cineasta iraní Jafar Panahi, cuya presencia en el jurado internacional quedó truncada por la pena de 6 años de cárcel con la que el régimen de los ayatolahs le castigó por pensar y expresarse de forma heterodoxa según sus criterios islamistas.

Temple de acero

(2010)

Calurosos aplausos recibió el "remake" del western clásico tardío de Hathaway, ya sobradamente conocido por la mayoría, puesto que en los Estados Unidos lleva proyectándose desde el pasado diciembre, este mismo día se estrena en países como Argentina y a lo largo del fin de semana en casi todo el resto de los cines del mundo. Los hermanos Coen y tres de sus cuatro principales protagonistas, Josh Brolin, Hailee Steinfeld y Jeff Bridges, se sumaron a la presentación berlinesa, que abrió el certamen fuera de concurso.

Fiel al film original de finales de los años 60, Temple de acero añade sin embargo un epílogo que sí incluía la novela de Charles Portis pero no el film de Henry Hathaway, en la que protagonista adolescente que busca venganza por el asesinato de su padre rememora su persecución y los hombres que con ella participaron en la aventura por territorio indio.

La principal aportación de los hermanos, aparte de algunas situaciones de humor negro ya antes frecuentes en su filmografía, es una escrupulosa ambientación, que añade verismo a la historia. Jeff Bridges, candidato al Oscar por el papel del marshall borrachín y de gatillo fácil Reuben J. 'Rooster' Cogburn, no hace añorar al en su día espléndido John Wayne, lo cual ya dice mucho en su favor. También brilla de manera destacada Hailee Steinfeld (igualmente nominada al Oscar), con una edad mucho más próxima a la del personaje de la novela que la Kim Darby de 1969.

El certamen berlinés, a partir de este jueves, va a proyectar cerca de 400 películas de 58 países, incluídas varias en 3D, como las de los cineastas locales Wim Wenders y Werner Herzog, y a pesar de que en el apartado competitivo en esta edición hay más desconocidos que consagrados, no renuncia a un importante peso "glamouroso" en el programa general, que incluye por ejemplo un avance de la nueva realización de Madonna, W.E, presentado por ella misma.

A pesar de que el frustrado jurado Jafar Panahi, condenado por la Justicia iraní a 6 años de cárcel y 20 de silencio creativo, sigue en libertad bajo fianza y no ha empezado a cumplir su pena efectiva, tiene totalmente prohibida su salida del país. La Berlinale ha organizado diversos actos en su apoyo y en el de la causa de la libertad de expresión, pisoteada por el régimen teocrático que encabeza formalmente Mahmoud Ahmadinejad.

El cine iberoamericano compite este año con películas de Argentina (Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno) y México (El premio, de Paula Markovitch), a las que se suman en otros apartados producciones de España, Chile, Argentina, Brasil, Portugal y Venezuela.

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