Emiliano Basile
18/11/2010 15:13

El Festival de Mar del Plata está llegando a su fin. Dentro de la competencia latinoamericana pudieron verse la nueva película del argentino Alejo Taube Agua y Sal (2010), el mejor film dentro de la competencia hasta el momento, como también  la paraguaya Novena (2010) de Enrique Collar y la peruana La vigilia (2010) de Augusto Tamayo.

Agua y Sal

(2010)
8.0

Agua y Sal construye un relato sobre el embarazo a través de miradas y pequeños gestos. Una historia contada sólo con retazos articulados por la identidad de su protagonista. Rafael Spregelbrud interpreta a dos personajes: un hombre de clase media alta que no puede tener hijos con su mujer. También a un marinero pescador que embaraza a su novia de 17 años. Cuando el pescador muere accidentalmente, y la otra pareja busca adopción, las historias se cruzan.

El film gana en sensaciones, con un tratamiento complejo y emotivo, logra transmitir y envolver a los espectadores en su discurso. Aplaudida por el público y la prensa, Agua y Sal se posiciona como uno de los mejores filmes presentados en el Festival hasta el momento.

Dirigida por Enrique Collar, la paraguaya Novena, nos cuenta la historia de Juan, un hombre envuelto en la marginalidad rural del interior del paraguay que planea viajar a la Argentina. Narrada en nueve episodios (los nueve rezos) el film capta el tiempo oriundo del paraguay provincial. Así mismo, el film proyectado en HD, está habalado en guaraní, lengua originaria de la región. Las rutinas de Juan, sus changas y su arte (pinta cubiertas y hace recipientes con ellas), son el motor de Novena.

En posterior charla con el público, se dio en la sala un hecho particular. El público presente, en su mayoría de tercera edad no sólo aplaudió sino que también llegó a pedir fotos y abrazos con el protagonista presente, el mismísimo Juan, que finalmente viajó a la Argentina pero a presentar el film acerca de él.

El cuarto día de Competencia Latinoamericana trajo al Festival de Mar del Plata, la película peruana La vigilia. El film es un producto de género muy bien realizado, que genera tensión desde sus primeros minutos.

Un escritor intelectual de gran poder adquisitivo, ve interrumpida su cena –y su noche- al encontrar en su domicilio a una adolescente marginal refugiada en su casona al huir de un grupo de mafiosos. La realidad del escritor se ve perturbada e involucrada en un conflicto inesperado. Con toques del mejor cine genérico, la película de Augusto Tamayo, articula elementos religiosos y de otras artes y, entre pinturas, libros y ensayos, porpone una lectura atenta a las relaciones humanas de dominación.

La competencia trae de este modo una variedad interesante de películas muy dispares temática y estéticamente hablando.

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