Lucia Roitbarg
17/11/2010 10:45

En el tercer día de Competencia Latinoamericana se presentó la Argentina Amor en Tránsito, ópera prima de Lucas Blanco, y la peruana Octubre, ópera prima de los hermanos Diego y Daniel Vega luego de haber sido presentada en el Festival de Cannes dentro de la sección Un certain Regard. Ambas películas fueron muy bien recibidas por parte del público presente en la sala.

Amor en tránsito

(2009)
6.0

Como su título lo adelanta Amor en tránsito (2009) introduce en la primera escena a sus personajes en pleno tránsito por el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Las vidas de Ariel (Lucas Crespi), Mercedes (Sabrina Garciarena), Juan (Damián Canduci) y Micaela (Verónica Pelaccini) están conectadas o se conectarán a lo largo del film de diferente manera.

Con la idea de presentar el tema del amor y los encuentros desde un lugar lúdico, el director propone un paralelismo temático y visual con el juego TEG, en el cual las estrategias de conquista son la principal arma de la que se valen los jugadores. Esta idea le sirve también al director para disparar la otra temática del film: los argentinos que deciden emigrar del país en busca de un futuro mejor. Según palabras de Lucas Blanco, el guión del film se comenzó a escribir en el 2002, momento en el cual muchos argentinos deciden irse del país hacia nuevos destinos. El estreno en el 2010 llega así con un timing un poco desfasado lo que produce que la temática pierda vigencia.

Amor en tránsito empieza con un dinamismo interesante: mucho movimiento de personajes, de lugares, de cámara. El juego visual con el tablero del TEG como separador de las partes del film es original y la dosis de humor que tienen algunos diálogos hace que se pueda creer en los personajes y que todo tome un tono costumbrista amigable. Sin embargo, la agilidad del comienzo se diluye y sólo se retoma al final. En el medio queda un film bastante convencional y por momentos un poco repetitivo.

Octubre (2010) sigue de cerca la vida de Clemente, un prestamista de barrio a quien acude la gente de menos recursos para pedirle ayuda. Sorpresivamente (o quizás no tanto), aparece un día en su casa una canasta con una beba adentro. Al parecer la niña es su hija y la madre un prostituta que desaparece sin dejar rastros. A este cuadro se sumará Sofía, una vecina de Clemente y a quién este contratará temporalmente para cuidar a la niña.

Lo que la película pretende crear es una atmósfera sórdida en el retrato de estos personajes. El mundo cotidiano de Clemente es oscuro. Su conexión con las prostitutas del barrio o con la gente que le pide dinero es la forma de relacionarse que mejor le sienta: con distancia y frialdad. La presencia de la niña y de Sofía parece hacer tambalear su equilibrio natural y atentar así contra su mundo lleno de avaricia y miserabilidad. Los directores se valen de planos generales o bien planos lo suficientemente abiertos como para convertir al ambiente en un elemento determinante para toda la película, creando por momentos imágenes que hablan por sí mismas. Es una mirada que busca el distanciamiento con los personajes, y que resultan, de tan chocantes, tragicómicas.

El encargado de presentar el film en el Festival comparó a Octubre con la cinematografía de Lisandro Alonso o Lucrecia Martel por la escasa presencia de elementos dramáticos, lo cual es ciertamente así. De todas formas, la película de los hermanos Vega no necesita buscar conexiones para definirse pues tiene una impronta personal fuerte y efectiva, lo cual es auspicioso para una ópera prima y puede permitir una apertura a la cinematografía de un país del cual muy poco conocemos.

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